Jesús le dice: - «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora».
Su madre dice a los sirvientes: - «Haced lo que él diga».
Jesús no es que no quiera hacerle caso a su Madre, sino que quiere ser Fiel a Su Padre, y al decir que “no ha llegado mi hora”, quiere expresar que todavía no es el tiempo para comenzar su misión evangelizadora, no es el tiempo para “mostrarse” al mundo como Dios.
Pero María es Madre y sabe que puede pedirle al Hijo todo lo que vea que es Voluntad de Dios. No es que María sepa más que Jesús, pero tiene esa mirada de mujer y madre que ve más allá de lo que necesitamos. Y, podríamos decir que “obliga” a Jesús a hacer el milagro, y, así comienza Jesús un camino de renovación, no para los novios de esa boda, sino para nosotros, pues el cambiar el agua en vino, es el cambio que quiere hacer con cada uno de nosotros.
En estos tiempos que vivimos es un cambio fundamental para nuestras vidas. Sí, puede ser que, muchos de nosotros, seamos como el agua: muy puros, pero insípidos. ¿A quienes me refiero? A esa gente que sólo se dedica a cumplir, pero no a vivir, y no se compromete con nada que le implique dejar su casa, sus cosas, o, incluso, anunciar la Verdad con pasión y sin miedo a lo que pueda suceder.
Cuando dejamos a Jesús que convierta nuestra agua en vino, nuestras vidas comienzan a tener más sentido, más compromiso, más siento la necesidad de “meterme en el ajo” (como se dice) y dar de mi tiempo, de mi vida para llevar el mensaje del evangelio, para anunciar la Verdad de Cristo, aunque eso implique consecuencias que no quisiera, pero es lo que hace que mi vida cristiana tenga sentido, aunque muchos, y sobre todo los de mi casa, no lo entiendan.
Hoy el mundo necesita de cristianos que estén comprometidos con la misión evangelizadora, que sean “sal, luz y fermento” en el mundo, para que podamos, como rezamos todos los días, realizar el Reino de Dios en el tierra, pues el Reino no baja del cielo por arte de magia, sino por el compromiso vital de cada uno de nosotros, los cristianos de este siglo XXI.
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