sábado, 8 de enero de 2022

Dadle vosotros de comer

"Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle:
«Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer».
Él les replicó: «Dadles vosotros de comer».
Estamos casi terminando el tiempo de Navidad, con la fiesta de mañana: Bautismo del Señor, finaliza el Tiempo (litúrgico) de la Navidad. No ha sido una Navidad al uso, como estamos acostumbrados, pero creo que hemos puesto demasiado el acento en el factor "fiesta" de la Navidad y del Año Nuevo, y no en el tema más religioso y celebrativo de lo que aconteció en Navidad. Y, por eso, quizás no entendamos lo que el evangeliio de hoy nos quiere decir.
En la Navidad celebramos, o deberíamos hacerlo, el Nacimiento de Jesús: Dios que se hace hombre y nace de la Virgen para traernos una Vida Nueva que nace del Espíritu. En cambio, si bien algunos hemos celebrado en la Eucaristía Su Nacimiento, no siempre se mira hacia el Belén y se recuerda para qué nació Jesús.
Es decir, esa Vida Nueva que entró en el mundo, en la historia, con el Nacimiento de Jesús, es la Vida Nueva que hemos recibido nosotros el día de nuestro bautismo. Por eso, hoy la liturgia nos pide, por medio del evangelio, que esa Vida Nueva que hemos recibido la demos a los demás para alimentar el vacíio de muchos corazones que, sin saberlo, están hambrientos de Dios.
Dios ha venido a nosotros. Dios nos ha dado el Espíritu de su Unigénito, para que seamos hijos de Dios. Dios nos ha dado Su Palabra para alimentar y enseñarnos a vivir como hijos de Dios. Dios nos ha dado su Vida en el Pan de la Eucaristía para seguir alimentando nuestros deseos de santidad y de perfección en el Amor. Dios nos ha dado un sentido para vivir en Él, por Él y para Él. Ese Amor que Él nos da de diferentes maneras, que da sentido a nuestras vidas, y que nos renueva cada día, es el Amor y el Sentido que tenemos que dar a los demás.
El hombre de hoy está carente de sentido verdadero, de Amor verdadero, y manifiesta ese hambre de muchas maneras, por eso, somos nosotros, los que creemos en el Amor Verdadero que se hizo Hombre y se nos dió como alimento, quienes debemos darlo al mundo para que encuentre el Nuevo Sentido de sus Vidas en el Amor a Dios y a los hermanos, así como lo hemos descubierto nosotros.

 

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