De los Sermones del beato Isaac, abad del monasterio de Stella
El Hijo de Dios es el primogénito entre muchos hermanos. Por
naturaleza es Hijo único, por gracia asoció consigo a muchos para que sean uno
con él. Pues a cuantos lo recibieron les dio poder de llegar a ser hijos de
Dios.
Haciéndose él Hijo del hombre hizo hijos de Dios a muchos. El
que es Hijo único asoció consigo, por su amor y su poder, a muchos. Éstos,
siendo muchos por su generación según la carne, por la regeneración divina son
uno con él.
Cristo es uno, el Cristo total, cabeza y cuerpo. Uno nacido
de un único Dios en el cielo y de una única madre en la tierra. Muchos hijos y
un solo Hijo. Pues así como la cabeza y los miembros son un Hijo y muchos hijos,
así también María y la Iglesia son una madre y muchas, una virgen y muchas.
Ambas son madres, ambas son vírgenes; ambas conciben virginal
mente del Espíritu Santo. Ambas dan a luz, para Dios Padre, una descendencia sin
pecado. María dio a luz a la cabeza sin pecado del cuerpo; la Iglesia da a luz
por el perdón de los pecados al cuerpo de esa cabeza. Ambas son madres de
Cristo, pero ninguna de las dos puede, sin la otra, dar a luz al Cristo total.
Por eso, en las Escrituras divinamente inspiradas, lo que se
entiende en general de la Iglesia, virgen y madre, se entiende en particular de
la virgen María; y lo que se entiende de modo especial de María, virgen y madre,
se entiende de modo general de la Iglesia, virgen y madre. Y, cuando los textos
hablan de una u otra, dichos textos pueden aplicarse indiferentemente a las dos.
También se puede decir que cada alma fiel es esposa del Verbo
de Dios, madre de Cristo, hija y hermana, virgen y madre fecunda. Todo lo cual
la misma Sabiduría de Dios, que es la Palabra del Padre, lo dice universalmente
de la Iglesia, de modo especial de la Virgen María, e individualmente de cada
alma fiel.
Por eso dice: Habitaré en la heredad del Señor. La
heredad del Señor en su significado universal es la Iglesia, en su significado
especial es la Virgen María y en su significado individual es también cada alma
fiel. Cristo permaneció nueve meses en el seno de María; permanecerá en el
tabernáculo de la fe de la Iglesia hasta la consumación de los siglos; y en el
conocimiento y en el amor del alma fiel por los siglos de los siglos.
sábado, 11 de diciembre de 2021
María y la Iglesia
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