jueves, 30 de diciembre de 2021

Es para nosotros

¿Para quién se escriben los evangelios y las cartas apostólicas? Es una pregunta que nos tenemos que hacer para saber a quién van dirigidas y qué es lo que nos toca a nosotros.
Tanto unos como otras han sido escritas para las primeras comunidades cristianas que tenían, por un lado, que conservar lo que habían visto (los apóstoles) y escuchado de Jesús, para que conociendo Su Vida y Su Palabra sepan a qué y a quién seguir; y, por otro lado, para acompañar a las primeras comunidades desde la lejanía, pues los apóstoles, después de fundar comundiades seguían a otro lado pero no se olvidaban de lo que habían dejado fundado y tenían el deber de seguir educando y ayudando a madurar en el Camino de la Fe.
A partir de ahí es que, a lo largo de los siglos, las comunidades cristianas nos hemos seguido alimentando de esas mismas palabras y mensajes, pues debemos seguir madurando nuestra fe y ayudándonos a crecer en el mensaje de Jesús y no en el mensaje del mundo, pues los hombres de aquellos días no son diferentes a los que vivimos en el siglo XXI, y, tanto ellos como nosotros, hemos optado por recorrer un Camino, y ese Camino es Jesús.
Por eso la carta de san Juan que está hoy en la liturgia es muy actual y nos ayudará a mirarnos y ver cómo estamos viviendo en este Camino al que nos ha llamado el Señor y que aceptamos recorrer.
"No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo - la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la arrogancia del dinero -, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, y su concupiscencia".
Cuántas modas y cuántos falsos profetas han pasado por el mundo, sin embargo la Palabra de Dios se conserva viva y eficaz para el que cree. Sí, para el que cree en que Es Palabra de Dios, pues si no tenemos fe o si no creemos en Dios, no tiene sentido ni siquiera criticarla. Pero cuando decimos que es Palabra de Dios, entonces tiene un nuevo sentido para nuestra vida y nos, lo mejor de todo, es que Ella misma nos da la Gracia para poder vivirla, si estamos dispuestos.
"Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre".
"Hágase tu Voluntad en la tierra como en el cielo", y eso es lo que intentamos cada día de nuestras vidas, aunque no nos salga a la perfección, pero seguimos intentando porque Dios nos sigue amando y nos sigue fortaleciendo con su Espíritu a todos los que confiamos en que éste es el Verdadero Camino para alcanzar al Vida.

 

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