domingo, 5 de diciembre de 2021

Preparad el camino

«Voz del que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; los valles serán rellenados, los montes y colinas serán rebajados; lo torcido será enderezado, lo escabroso será camino llano…”
La voz de San Juan Bautista comienza a resonar en este tiempo de Adviento, nos llama a la conversión, nos invita a dejarnos preparar para la Venida del Mesías, del Salvador. Nuestro corazón es un terreno complicado y necesita, constantemente, de reparación, de rellenar lo que está vacío, de sanar lo que está herido, de quemar lo que está podrido, de lavar lo que está sucio.
Sí, no tengamos miedo de reconocer que nuestro corazón no siempre está como Dios quiere, sino que en la marcha constante del día a día, vamos dejando entrar palabras, sensaciones, sentimientos que no son de Dios, y, a la vez, se van a acumulando dolores, tristezas, rencores que, poco a poco, van oscureciendo nuestra mirada, van cambiando nuestra forma de pensar, de amar, de servir.
Por eso necesitamos, una y otra vez, que el Señor venga a salvarnos, que nos ayude a suavizar nuestras heridas, que encienda el fuego de nuestro amor a Dios y a los hermanos, que nos ayude a purificarnos de nuestros pecados cotidianos y que, sobre todo, nos ayude a encontrar el camino de la Voluntad de Dios para nuestras vidas.
“No he venido a curar a los sanos sino a sanar a los enfermos”, dice el Señor, y esa es la alegría cuando nos sentimos enfermos, cuando nos sentimos pecadores, saber que tenemos un Dios que con su infinita misericordia viene a nosotros a librarnos de las ataduras del pecado, incluso, de las ataduras que nosotros mismos hacemos en nuestro corazón cuando no dejamos de pensar en aquello que una vez me hicieron, en aquella ofensa o en aquél dolor que provocaron a mi corazón y que, aunque haya pasado el tiempo, aún siguen ahí produciendo el mismo dolor que el primer día.
Es tiempo de dejar entrar al Señor en nuestro corazón, así como nació en el Portal de Belén, a Él no le importa la suciedad u oscuridad que haya, lo que le importa y necesita es un lugar para volver a nacer, para llenar de luz y paz el lugar más oscuro de nuestro corazón.


 

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