"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos".
¡Qué difíciles que son tus palabras, Señor! El Señorío del Señor es lo más complicado de llevar a la práctica en nuestra vida. Buscar Tu Volunad, es decir, la Voluntad del Padre en nuestra vida, no es una tarea fácil, ni es una tarea que tengamos ganas de realizarla. Sí, claro que queremos ir al Reino de los cielos, pero por el camino que nosotros escojamos y del modo que nosotros queramos. No nos vengas Tú a decir ahora cómo debemos vivir si queremos ir al Cielo.
Está claro que, muy bien, los cristianos tampoco confiamos mucho en que haya un Cielo. ¡Epa! ¿Por qué dices eso? Si vemos los mensajes o frases que ponen los cristianos cuando fallece un ser querido: "en el lugar donde estés", esta habla de la poca confianza de que su ser querido haya ido al Cielo, ¿estarán en duda si fue al Cielo o para abajo?; "ahora que eres una estrella", ¿antes qué éramos?; y ni contar con aquellos que no van a Misa para encontrarse contigo pero sí se pasan horas en el yoga, el reiki, en el no se qué y en el no se cuánto...
Y, sí, es difícil en estos tiempos de "cambalache" hacer frente a la Voluntad de Dios, sobre todo cuando esa Voluntad de Dios viene disfrazada de una autoridad que te pide obedecer, de alguien que, siendo como tú, tiene un cargo que dice lo que hay que hacer: ya sea padre, madre, profe, jefe, obispo o papa. Todos son tan humanos como nosotros, y, sin embargo Dios los elige para darnos a conocer Su Voluntad en algunos aspectos de y para nuestra vida.
¿Cómo escapar de la vara con la que nos medirá el Señor? ¿Nuestras palabras en los rezos ya no alcanzarán para alcanzar el Cielo? Por que también el Señor dijo: "de la abundancia del corazón hablan los labios", pero, creo, que en estos tiempos los corazones están vacíos de Dios y muy llenos de nosotros mismos, y, cuando decimos Señor, Señor, no nos referimos al Señor del Cielo, sino a nosotros mismos, pues nosotros somos los señores de nosotros mismos, y así somos quienes ponemos nuestras propias reglas y queremos que otros las cumplan para nosotros.
Así, si miramos nuestra propia vida cristiana y a nuestras comunidades cristianas nos daremos cuenta de a qué Señor rinden culto y obedecen, no porque lo diga yo, sino porque lo dice el Verdadero Señor:
"El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.