domingo, 19 de diciembre de 2021

Quién soy yo?

“Se llenó Isabel del Espíritu Santo y levantando la voz, exclamo:
¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”
Siempre me impactó esta frase que san Lucas nos recuerda de Santa Isabel a María, no sólo por lo que dice sino porque lo dice llena del Espíritu Santo. Es decir, no son sólo palabras de una mujer, sino que son inspiradas por Dios para que queden grabadas para nuestras vidas, para nuestro crecer interior y espiritual. Así, cada vez que las repetimos, sobre todo las que forman parte del Ave María, nos deben recordar que son palabras que salieron de los labios de Isabel, pero que, en realidad se las inspiró el Espíritu que la había colmado con sus dones cuando escuchó la voz de María.
Y así debe ser nuestra oración: dejar que el Espíritu Santo hable en nosotros, para nosotros y para que nuestras palabras iluminen la vida de quienes las escuchan.
Además, con esa misma fuerza Isabel exclamó: ¿quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Y lo mismo podríamos repetir nosotros cuando estamos junto a María, no sólo frente a una imagen de la Virgen, sino cuando rezamos cada Ave María. Ahí, justo en ese momento, cuando el Espíritu nos ayuda a rezar a La Madre, Ella está junto a nosotros escuchando nuestra voz, escuchando nuestros ruegos y agradecimientos, dialogando con nuestro corazón como lo hizo con Isabel.
No, no son sueños irreales. Nuestra fe nos ayuda a ver y a sentir la presencia de María cuando rezamos con Ella, pues la oración es un diálogo con una persona, divina o humana en presencia de Dios. Y así, María, la Hija del Padre, la Esposa del Espíritu y la Madre del Hijo, siempre está presente cuando oramos, cuando nos ponemos frente a una imagen o cuando imploramos su protección y ayuda para nuestra vida, pues una Madre no se olvida nunca de sus hijos, y lo que más quiere y lo que más precisa de nosotros es que vivamos como vivió Su Hijo, por eso siempre nos repetirá: ¡Haced lo que Él os pida! para que así alcancemos lo que verdaderamente necesitamos.


 

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