sábado, 10 de abril de 2021

Obedecer a Dios o a los hombres?

"Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado".
Así como muchas veces decimos que "no hay peor sordo que el que el que no quiere oír", podemos decir que no hay peor incrédulo que el que no quiere creer.
Muchas veces, Jesús, Dios, nos envía sus instrumentos para que podamos entender, comprender, creer, o discernir cuál es Su Voluntad, pero no siempre estamos abiertos escuchar su Voz a través de nueustros hermanos, porque, no siempre, estamos dispuestos a darle a Dios esa oportunidad de que nos dirija Su Palabra por medio de otras personas. Buscamos, eso creemos, Su Voluntad o que nos diga algo o que nos de algún signo de lo que debemos hacer, pero no siempre estamos dispuestos a aceptar el modo de cómo Él lo quiere hacer o lo hace. Y, por eso, nos perdemos las oportunidades de creer, de comprender, de aceptar, y, sobre todo de cumplir con Su Proyecto.
"Les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón".
Todavía pertenecemos a esa generación, o, mejor dicho, somos de esa generación de hombres (varones y mujeres) que somos duros de corazón para aceptar la Voluntad de Dios, siempre y cuando no esté de acuerdo con mi voluntad. Claro que nuestra situación es muy diferente a la de los apóstoles de aquellos tiempos, pues ahora nosotros tenemos más elementos y más conocimiento acerca de los MIsterios de la Fe, y, por eso, es más incomprensible que seamos tan duros de entendimiento y de corazón, pues hemos "aprendido" mas cosas acerca de nuestra Fe, pero así y todo, no siempre entendemos o no queremos entender el modo de proceder del Padre.
¿Podríamos decir lo que respondió Pedro?
"Y habiéndolos llamado, les prohibieron severamente predicar y enseñar en nombre de Jesús. Pero Pedro y Juan les replicaron diciendo:
«¿Es justo ante Dios que os obedezcamos a vosotros más que a él? Juzgadlo vosotros. Por nuestra parte no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído».
¿Es justo que obedezcamos a Dios antes que a los hombres? ¿Es justo que obedezcamos a Dios antes que a mí mismo? Seguramente nuestra respuesta será que no es justo obedecer a nadie antes que a Dios, pero ¿en el día a día lo realizamos? ¿lo creemos? ¿lo vivimos? Porque obedecer a Dios antes que a mí o a los demás hombres, significará que estoy, realmente, siendo Fiel a la misión que Dios me ha encomendado, y que, a pesar de que a muchos no les agrade lo que vaya a hacer o dejar de hacer por ser obedientes, tendré que ser Fiel a Su Voluntad, pues de lo contrario estaré siendo infiel a la Voluntad de Dios, para quedar bien con los hombres.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.