jueves, 29 de abril de 2021

Nuestro pecado

"Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y su palabra no está en nosotros".
Es muy común que, cuando hacemos el examen de conciencia no encontremos, a veces, grandes pecados, lo cual no quiere decir que no hayamos pecado. Porque el Señor nos dijo que "el justo peca 7 veces por día". Claro que no pensamos que nosotros, siendo tannnn buenos, vamos a pecar tantas veces por día. Entonces ¿será mentira lo que nos ha dicho el Señor? ¿No será acaso que no sabemos lo que es el pecado? ¿Quizás no sepamos examinar bien nuestra conciencia?
¿Qué es el pecado? Pecado es toda acción consciente y libre en contra de la Voluntad de Dios. Voluntad de Dios que se manifiesta en los mandamientos (los 10) y los consejos evangélicos que nos dio Jesús en sus predicaciones, y, sobre todo, en el mandamiento último que el Señor nos dio: "un mandamiento nuevo os doy: amaos unos a otros como yo os he amado".
Y, si vamos a lo importante de todo es: ¿me he preguntado por la Voluntad de Dios? ¿Qué es lo que quiere Dios para mi vida? ¿Qué es lo que cada día tengo que hacer para agradar a Dios y vivir según su Voluntad?
Generalmente, el examen que hacemos de nuestra conciencia es sobre la letra de los 10 mandamientos. Y eso está bien, pero no sólo es no mato ni robo. Sino que tengo que llegar a interpretar que significan esos 10 mandamientos, más allá de la letra de la Ley, ir al Espíritu de la Ley, que es lo que Jesús quiere decirnos en su mensaje de salvación.
A veces te encuentras con gente que dice: padre hágame usted las preguntas para saber si tengo pecado. Y yo esbozo una sonrisa y digo: ¿sabe usted cuántas preguntas tendría que hacerle para ver por dónde ha pecado y cuánto? Si nos ponemos a desglosar los mandamientos y el mandamiento del amor, y todo lo que Jesús nos va pidiendo día a día...
Es así que tenemos que madurar en nuestra fe, en nuestro deseo de ser fieles al Señor, pero no sólo cumplir con la letra de ley, pues el cumplimiento no es lo que Jesús vino a predicar, lo que Jesús quiere de nosotros es que vivamos en Dios, por Dios y para Dios, entregados en el servicio por amor a los hermanos y, especialmente, a los que más nos necesitan. Para que la Ley se haga vida en nosotros y podamos darle plenitud a la Ley y los Profetas y al mensaje de Salvación que nos trajo Jesús.
Y, sobre todo, no tengamos miedo a descubrir que hay mucho más pecado del que creemos, porque eso es normal, somos imperfectos y, como dice san Pablo: "no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero", y eso nos hace ir más al Señor, a pedirle a Él que nos enseñe el camino y nos de la fuerza del Espíritu para levantarnos de cada caída y seguir avanzando en el camino de la santidad.
"Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero".

 

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