domingo, 4 de abril de 2021

Dime que has visto

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Estas estrofas de la Secuencia Pascual nos hablan de la alegría de aquél ha perdido la esperanza, sin saber que la Esperanza estaba a su lado. María Magdalena va al sepulcro y no encuentra el cuerpo de Jesús, y, a la desesperanza de haber visto morir a su Maestro y Señor, se le suma la angustia de no encontrar su cuerpo yacente. Las lágrimas no le dejan ver y reconocer a Quien tiene a su lado: ¡Jesús resucitado! A quien reconoce cuando dice su nombre, es ahí cuando renace la Esperanza y su alegría llega a plenitud, pues ¡ha resucitado! su amor y su esperanza.
Esa es también, o debiera ser, nuestra alegría y nuestra esperanza: ¡Jesús ha resucitado y nos ha dado una Vida Nueva en el Amor, la Justicia y la Gracia! ¡Nos ha devuelto la filiación divina! ¡Nos ha abierto las puertas del Paraíso! Y, sobre todo, nos ha enseñado el Camino para descubrir el Amor del Padre y para aprender a amarnos como hermanos, así como Él nos amó.
¿Hay acaso alegría más grande que sabernos amados por un Dios tan grande? Dime ¿qué has descubierto tú en la fe recibida? Como le preguntaban a María Magdalena, si te lo preguntan a ti ¿qué responderás? ¿Dónde está tu amor y tu esperanza? ¿Has descubierto a Jesús Resucitado como tu amor y tu esperanza? ¿Es tu alegría verdadera? ¿Es el Señor resucitado quien le da sentido a tu fe y a tu vida?
¡Felices Pascuas de Resurrección!

 

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