Dios le decía al Pueblo por medio de Isaías:
"Consultan mi oráculo a diario, desean conocer mi voluntad.
Como si fuera un pueblo que practicara la justicia y no descuida el mandato de su Dios, me piden sentencias justas, quieren acercarse a Dios.
"¿Para qué ayunar, si no haces caso; mortificarnos, si tú no te enteras?".
Vuelvo a preguntarme ¿para que ayunamos o rezamos o vamos a misa o meditamos la Palabra? ¿Para buscar la Voluntad de Dios o solamente para estar en paz con nosotros mismos? Y, si descubrimos la Voluntad de Dios ¿hacemos caso, nos enteramos que tenemos que ser Fieles a Su Voluntad o echamos en saco roto lo que hemos visto o discernido?
Porque todo lo que el Señor a querido dejarnos como instrumentos para recibir Su Gracia, es para que, al descubrir Su Voluntad, o al conocer Su Camino, podamos vivir como cristianos, para que podamos alcanzar la santidad a la que Él nos invita y nos llama.
La limosna no ayuda a estar atentos a las necesidades de nuestros hermanos, no sólo de las necesidades materiales, sino también de las espirituales, y por eso, no sólo a dar de lo que nos sobra sino también de lo que no nos sobra: para los que no tienen qué comer o qué vestir, y para los que necesitan de mi alegría, de mi esperanza, de mi fortaleza, de mi fe, brindarles mi tiempo para estar junto a ellos.
El ayuno o la abstinencia nos ayudan, como decía san Pablo, a esclavizar mi carne, mis instintos, mis deseos materiales, para ponerme al servicio de la Voluntad de Dios. Para que mi espíritu se fortalezca debo llevar mi "carne" a la esclavitud de la Voluntad de Dios.
Y la oración, es el momento donde comparto mi vida con el Señor y Él me da su Gracia para poder fortalecer mi espíritu y llevar a cabo todoo su Proyecto de Salvación para mi vida, y por mí para mis hermanos, pues Él nos ha llamado para ser sus instrumentos, sus discípulos, sus apóstoles y así poder anunciar su Evangelio con nuestras vidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.