jueves, 11 de febrero de 2021

No tienen vino

"Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» "
¿Qué tendrá que ver esta pequeña frase con la reflexión de hoy? Mucho, pues es una actitud de María que tendríamos que tener más presente en nuestro día a día. María al estar despojada de sí misma podía estar atenta a todo lo que sucedía a su alrededor, no como lo hacen muchos que están atentos a todo lo que pasa para tener tema para el cotilleo o chusmerío, sino que estaba atenta a las necesidades de los demás, aunque, para otros, sean cosas sin importancia, como en este caso. Nadie se había dado cuenta de que estaba faltando el vino, salvo aquella que estaba atenta al sufrimiento de los demás, porque, en realidad, para los que servían la mesa era un pesar el hecho de que se haya acabado el vino, sería algo tremendo en una boda que no hubiesen previsto la cantidad necesaria.
Pero, no sólo está atenta a esos detalles sino que se pone en movimiento para buscar una solución y encontrarla. Otra actitud que es muy de valorar: no quedarnos sólo con el problema, sino buscar una solución. Muchas veces ante algo que vemos que se nos viene encima o una situación complicada, nos quedamos en blanco y no hacemos nada y, en muchos casos, vamos a otros a buscar que nos solucionen el problema o nos den una respuesta. Que los problemas no nos inmovilicen, sino al contrario que activen nuestra capacidad de razones y de buscar soluciones, para uno mismo o para los demás, pues si nos quedamos inmóviles nada resolveremos y todo nos aplastará.
El desasimiento de uno mismo y la disponibilidad de María nos ayudarán a estar atentos a lo que sucede a nuestro alrededor para poder servir a los hermanos con prontitud, pero también, a estar atento a que las soluciones a todo está en nosotros, pues tenemos el Espíritu que nos indica y nos ayuda a ver y discernir, y nos mostrará el camino para resolver las situaciones o conflictos que se sucedan.
Y, en todo caso, siempre recordar la actitud de María, ir al Hijo para que sea Él quien nos ayude a hacer el milagro de encontrar no solo la solución, sino que transforme nuestra angustia en esperanza, nuestro dolor en gozo, nuestra tristeza en alegría, y nos renueve el espíritu para que siempre este como María dispuestos a tender una mano a quien lo necesite y, poder así, ser instrumentos de Dios para llevar el mensaje de paz y alegría a nuestros hermanos.

 

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