martes, 9 de febrero de 2021

Fariseo cristiano

"Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
«¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».
Él les contestó:
«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:
"Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos."
Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Yo diría que el fariseo cristiano es también un soberbio espiritual, así como lo muestra el evangelio con este ejemplo de los fariseos. ¿Por qué un soberbio espiritual? Porque el soberbio cree que él todo lo sabe y que nadie es mejor que él, por eso se da el derecho de cuestionar y juzgar todo lo que hacen los demás y, sobre todo, buscar siempre el error ajeno para hacer notar lo bueno que es él.
El fariseo cristiano siempre buscará a otro cristiano que no haga las cosas tan bien, y por eso, murmurará contra él, levantará calumnias (que puedan estar bien fundamentadas), pero, sobre todo, nunca le tenderá una mano a alguien para ayudarlo a mejorar o tendrá el valor de hablar cara a cara con quien está criticando, sino que siempre lo hará de espaldas.
El fariseo cristiano se cree santo porque hace muchas "cosas buenas" o está en asociaciones o grupos cristianos, pero se ha olvidado de lo que signfica ser cristiano porque no lleva una vida verdadera junto a Cristo, ni vive de acuerdo al Evangelio del Amor, de la Fraternidad, de la Verdad, se escuda en sus propios criterios y vive de acuerdo al espíritu del mundo buscando creer tener poder.
Y, como el fariseo cristiano, cree tener poder y, cada día, quiere más, siempre está buscando cómo hacer quedar mal al que puede llegar a ser mejor que él, o a quién él le parece que puede ser mejor que él. Pero, sabemos que en el cristianismo nuestra única meta es la santidad de acuerdo al evangelio de Cristo: "Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.»"

 

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