martes, 23 de febrero de 2021

No uséis muchas palabras

«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis".
"No uséis muchas palabras", dice el Señor, para cuando rezamos. Pero ¿rezamos? Sí, en serio ¿rezamos? o ¿cotorreamos? (¿qué significa cotorrear? En argentina existen los loros y las cotorras, que son lo mismo, aprenden a hablar y se la pasan hablando todo el día, pero, no saben lo que dicen, sólo repiten lo que han escuchado)
Por eso, cuando el Señor nos enseña a rezar, las primeras palabras son: Padre nuestro. Porque vamos a hablar con un alguien que tiene, como nosotros, la capacidad de escuchar y de hablar, es decir, vamos a comenzar un diálogo con una Persona, no vamos a hacer un monólogo, es decir, no vamos a hablar sólo nosotros para que el otro me oiga y nada más.
En la oración personal, tiene que haber un diálogo con el Padre o con el Hijo o con el Espíritu Santo o con María, para que en ese diálogo no sólo ellos se puedan enterar de lo que quiero, pues como dice Jesús: vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis, sino que voy a buscar la ayuda de la Gracia para poder interpretar o entender o asumir la Voluntad de Dios en mi vida. Por eso es necesario que no cotorree solamente, sino que haga silencios para escuchar a Dios, quien a través del Hijo o del Espíritu o de la Madre, nos va a hablar.
¿Entonces las oraciones de memoria no sirven? Sí, sirven, pero no puedo madurar en mi vida espiritual solamente haciendo oración de memoria, sin darle tiempos de silencio al Padre para escuchar Su Voluntad. O sí puedo si es que sólo quiero aparentar que rezo pero que no quiero hacer la Voluntad de Dios en mi vida.
Es que todavía queda un resto, de hacer las cosas para cumplir, en la vida de los cristianos que hay que desterrarlo y dejar paso a una espiritualidad mucho más profunda: necesito de la oración para hablar con mi Padre, para entender Su Palabra, para saber cuál es Su Voluntad; necesito la Eucaristía por que es el Alimento que nutre mi alma y fortalece mi espíritu para que pueda ser verdaderamente Fiel a la Voluntad de Dios, y recorrer el camino de la santidad. No es sólo una obligación, no sólo debo hacerlo para cumplir con un trámite, pues así vamos vaciando de sentido las cosas más necesarias de nuestra vida espiritual.

 

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