jueves, 18 de febrero de 2021

Una gran elección

"Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Pues yo te mando hoy amar al Señor, tu Dios, seguir sus caminos, observar sus preceptos, mandatos y decretos, y así vivirás y crecerás y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla".
"Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará".
En el Antiguo Testamento, al Pueblo de Israel, o en el Nuevo Testamento, a cada uno de nosotros, tanto el Padre como elHijo nos presentan dos cmainos a seguir, y nos dan la libertad de elegir. Sí, nos dan la libertad de elegir entre el camino del bien y del mal, de la vida y de la muerte. ¿Cuál has elegido?
Pero, claro, para elegir un camino y otro hacen falta dos condiciones (creo, por lo menos):
1. Discernir qué significa cada camino, porque, cuando alguien nos da para elegir algo, tengo que tener la precaución de saber qué voy a elegir, si esto o aquello, y para ello tengo que discernir, saber qué contiene cada cosa o a dónde me lleva ese camino.
2. la capacidad o fortaleza para que cuando elija pueda continuar o asumir las consecuencias de lo que he elegido. En este caso ser coherente con la elección que hice.
Sí, la libertad es un Don muy complicado para el hombre en pecado, porque no siempre sabe cómo usarlo, y, ni tampoco se nos ha enseñado a usar de nuestra libertad. Más en los tiempos que vivimos donde los que sostienen en alto la bandera de la libertad, la quieren sólo para ellos, pues los demás que piensan diferente no tienen libertad.
Y volvió a confirmar el Señor a Moisés:
"Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que viváis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a el, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que juró dar a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob".
No estamos obligados a ser a Dios, no estamos obligados a ser cristianos, pero si lo hemos elgido para nuestra vida, entonces sí estamos obligados a seguir Su Voluntad, por que la felicidad que tanto buscamos y anhelamos no viene por arte de magia, con sólo decir "soy cristiano", sino que es una tarea que todos los días tenemos que emprender, y, por ello, debemos pedir la Gracia para poder continuar siendo Fiel al Camino que hemos elegido recorrer.
"Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche".

 

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