miércoles, 11 de septiembre de 2019

Ser humano para ser santo

"Hermanos:
Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él.
En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría".
Se podría decir que la carta a los colesenses, como todo en la Sagrada Escritura, es una catequesis para iniciarnos en la vida cristiana. Pero veo muy claro que esta carta la tenemos que tener más a la vista, para poder comprender cómo tenemos que esforzarnos los cristianos por vivir diariamente, y dónde tenemos que tener puesta la mirada para no caer en la hipocresía de decir que somos cristianos pero que, en realidad, somos mundanos.
¿Cuándo hemos resucitado con Cristo? El día de nuestro bautismo el Espíritu Santo que se nos ha dado nos ha renovado en el espíritu y nos ha concedido una Vida Nueva. Los tres momentos en los que cae agua sobre la cabeza del bautizado, son símbolo de los tres días que Jesús estuvo muerto en el sepulcro, y al salir nos dio Vida Nueva con su resurrección. Por eso, a partir del día de nuestro bautismo gozamos de una Vida Nueva iluminada por la Luz de la Resurrección de Jesucristo, ya no somos sólo hijo de hombre, sino que Dios nos ha hecho hijos en el Hijo, somos hijos de Dios.
Por eso es tan necesario que los padres y padrinos comprendan cuál es la grandeza del Don que se nos da en el bautismos, para que, con el paso de los años, no se pierda lo esencial de nuestra vida de fe, de nuestra vida cristiana, y los padres junto a los padrinos, puedan enseñar a sus hijos y ahijados, qué significa ser cristiano.
¿Cuáles son los bienes de arriba? Son todos los valores humanos que Jesús, con su muerte y resurrección a plenificado y les ha dado la luz del Espíritu. Por eso, primero tengo que aprender a vivir los Valores Humanos, para que, con la Gracia de Dios, pueda sobrenaturalizarlos y alcanzar las virtudes que el Señor tiene preparadas para nosotros. Pero, si no soy capaz de vivir los valores humanos (que hoy día nos estamos, también, olvidando de vivir) nunca podré alcanzar la vida sobrenatural, porque no habrá naturaleza sobre la que acentar la Gracia, pues la Gracia plenifica lo que ya está en nosotros.
Porque de qué me sirve ir todos los días a misa, estar en la iglesia, ser consgarado (cura o monja...) si no soy capaz de vivir la honestidad, la fidelidad, la magnanimidad, etc. Cuando sea fiel a los valores humanos, entonces podré vivir los valores sobrenaturales y alcanzar, así, la verdadera santidad de vida.

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