"Les dijo también una parábola:
«Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque, si lo hace se rompe y al viejo no le cuadra la pieza del nuevo. el nuevo.
Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los odres y se derramará, y los odres se estropearán.
A vino nuevo, odres nuevos".
Estaba pensando en esta parábola y no se entiende cuando venimos hablando de ser cristiano desde que tenemos uso de razón (que no es mi caso), sino que Jesús se lo hablaba a gente que no era cristiana, sino que cuestionaba lo que Jesús hacía. Y lo cuestionaba porque no entendía la novedad de lo que Jesús venía a traer al mundo, porque la Palabra que Jesús predicaba era "algo nuevo" para ellos, y por eso no podían aceptar lo nuevo porque no podían quitarse lo que se había hecho viejo. Que, en realidad, eso es lo que le criticaba Jesús a los fariseos, escribas y doctores de la Ley: haber hacer "envejecido" la religión, es decir, algo que era una novedad para el mundo, pasados los años se había transformado en algo que no servía para la salvación, porque se habían dedicado a "vaciar" de contenido la Ley de Moisés y los Profetas, tanto que al venir el Mesías anunciado no lo pudieron reconocer.
Es así que no pueden adherir a lo nuevo sin dejar atrás lo viejo, o, mejor dicho, no quieren desprenderse de lo viejo para aceptar lo nuevo, por eso "no se puede poner un parche nuevo en un vestido viejo, ni un parche viejo en un vestido nuevo, porque no durarán unidos".
Y así nos pasa en nuestra vida: no podemos vivir la Novedad del Evangelio porque no dejamos la vida del mundo, es decir, aquello que no es de Dios no lo podemos unir a lo que es de Dios, "no se puede servir a dos señores, porque llegará el momento en que amarás a uno y odiarás a otro".
Pero, también, hay una frase que me llamó la atención y es la del final de la parábola:
"Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: "El añejo es mejor"».
Entonces, ¿en qué quedamos? ¿aceptar la novedad o aceptar lo antiguo? Es que Jesús no vino a abolir la Ley y los Profetas, sino a darle plenitud, por eso aceptar, con todo el corazón, con toda la mente, y con todo el entendimiento, el Evangelio de Jesús es vivir en plenitud la Ley y los Profetas. Porque Jesús vino a vivir lo que Dios había anunciado desde un principio, así lo orignal de Cristo es que no vino a "cumplir con la Ley", sino que vino a Vivir la Ley y los Profetas. Y ese es el vino añejo que es más sabroso que el nuevo. Por eso cuando muchos quieren hacer "nuevo" el evangelio, pierden lo mejor de lo que Jesús vino a traer: la novedad del anuncio original, que es lo que nos salvará en verdad, porque es la Palabra de Dios que se hizo Vida para que nosotros tuviéramos Vida en abundancia.
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