"Me fue dirigida esta palabra del Señor:
«Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza y diles:
"¡Pastores!, esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar las ovejas?".
Creo que hoy, y en todos los tiempos, el Señor diría lo mismo sobre los pastores. No somos tan buenos como nos creemos ni tan malos como nos hacen creer, pero es cierto que no siempre pastoreamos como debemos a las ovejas de nuestro rebaño. Y esa será siempre la realidad de los pastores, porque somos humanos, pero no es esa la respuesta que el Señor necesita de nosotros, sino que necesita nuestra fidelidad a Su Voluntad y no a nuestra voluntad, porque, en algunos casos nos olvidamos que hemos sido llamados por el Señor para cuidar Su Rebaño y no el nuestro, pues nada es nuestro, ni nosotros mismos, sino que pertenecemos al Señor.
Hoy en día cuando miramos tantas noticias tan malas sobre los pastores de la Iglesia, siempre surge el mismo interrogante o la misma afirmación: no sirven para nada, u otra más general es "tendrían que casarse", o hay muchos que cargan contra todos sin dejar títere con cabeza.
Y es cierto no siempre se actúa como se debe. Hay hipocresía en todas las líneas de la vida y de la sociedad, y de eso no nos salvamos ninguna institución humana, porque todas tenemos el pecado en nuestras almas.
Pero también es cierto que en muchos lugares hay gente que intenta y que vive en santidad de vida, que busca con todas sus fuerzas la Voluntad de Dios y la va llevando, día a día contra viento y marea. Pero no son esas pequeñas luces las que se ven en la oscuridad de la noche del mundo, sino que siempre se intenta oscurecer con más oscuridad, siempre se intenta tapar la luz con más oscuridad.
Y ese es nuestro camino hoy, volve a descubrir la Luz de Cristo que hay en nosotros, volver a encontrar el Camino de la Santidad y poder hacer que las pequeñas luces que hay en nuestras vidas, en nuestras comunidades, en nuestra ciudad y en nuestro país comiencen a brillar, porque lo que el Señor quiere con la exhortación que hace a los pastores de Israel y a nosotros mismos, es descubrir que hemos descuidado nuestras vidas espirituales, que nos hemos dejado llevar por la oscuridad del mundo y fuimos apagando el Don de Dios en nosotros.
Porque es cierto que hay pecado en el mundo, que hay oscuridad, que hay tinieblas. Pero también es cierto que hay mucha gente que trabaja por el Reino de Dios, son muchos los que ofrecen diariamente su dolor, su oración, su enfermedad, su tiempo, en definitiva hay muchas ovejas que ofrecen su vida por los pastores y hay muchos pastores que ofrecen sus vidas por las ovejas.
El Príncipe de este mundo quiere que sólo veamos cómo reina la oscuridad y el pecado, pero sabemos que en nuestras vidas Reina y seguirá reinando Cristo, y eso es lo que necesitamos para que, cada día, vayamos a su Encunetro a renovar nuestro entusiasmo por seguir construyendo el Reino de Dios "aquí en la tierra como en el Cielo".
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.