sábado, 22 de julio de 2017

Perseverar en el encuentro con el Amor

Hermosas las dos lecturas de esta Fiesta de santa María Magdalena. Hermosas porque las dos nos llevan a pensar en una relación de amor con nuestro Dios y Señor, una relación de amor que nace de un llamado, de Su Llamado, pues es Él quien nos ha amado primero y ha seducido nuestra alma para que se encuentre con Él.
Muchos días han pasado hasta que nos hemos logrado encontrarnos con Él, corazón a corazón, es así como lo ve el escritor del Cantar de los cantares, porque muchas veces buscamos y buscamos sin saber qué buscamos, y sólo cuando nos encontramos con el verdadero Amor sabemos que es a Él a Quién buscábamos, pues sólo ese Amor es el que llena el vacío de un corazón creado por Él.
Y al encontrarlo no podemos dejarlo ni un minuto, pues ese minuto sin Él es un minuto vacío en nuestras vidas. Por eso María Magdalena, como todos los discípulos del Señor, se sintieron vacíos, sin esperanzas, sin vida cuando lo vieron a Él colgado de la Cruz, sin vida, y más aún cuando quedó cerrado bajo la piedra del sepulcro.
Pero no fue suficiente para las mujeres dejarlo al Amor de los Amores en su sepulcro, por eso eso fueron de madrugada a seguir con el rito de la sepultura, pero también a estar con el cuerpo del amado. Y así a primera hora del Nuevo Día el Señor le da la Nueva y Buena Noticia a María: ¡he resucitado! Y renace el Amor.
Un diálogo se va descubriendo la Nueva Vida a los nuevos ojos de María Magdalena, un diálogo que seca las lágrimas y hace desaparecer la oscuridad de la muerte y la desesperanza, y hablándole al corazón por su nombre propio le da a conocer la Verdad y con ella la Vida Nueva y Verdadera.
María Magdalena nos ayuda hoy a perseverar en el encuentro, aunque muchas veces veamos que ya no hay vida, que todo se ha vuelto oscuro en nuestra vida, sigamos insistiendo, volvamos a encontrarnos con Aquél que nos ha abierto los ojos a la Vida Nueva y nos ha permitido gustar el Verdadero Amor que da Vida. Busquemos siempre el encuentro con el Señor, busquemos siempre el diálogo sincero y abierto con aquél que nos Amó tanto que nos dio su propia vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.