domingo, 16 de julio de 2017

Dejemos trabajar al Sembrador

¿Qué es lo que hace que nuestra tierra sea fértil para que la buena semilla de la Fe de frutos abundantes? Porque no siempre la tierra de nuestro corazón es fértil para que la buena semilla nazca y de fruto. No siempre nuestros corazones ha sabido modificar su tierra humana por tierra divina. Es como si un agricultor quisiera que una tierra árida y seca de abundante frutos, antes tendrá que ararla, fertilizarla y, sobre todo, regarla con abundante y buena agua.
Y así es nuestro corazón, también. Necesita mucho trabajo para poder ser fértil para que la semilla crezca y de abundante fruto. El Padre constantemente nos está queriendo arar, romper los terrones de humanidad que guardamos en nuestro interior, para que pueda Él fertilizarlos con abundante Gracia, y así poder comenzar a tener una tierra fértil.
"Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará".
Es la forma que tiene el Padre de arar nuestra tierra, de destrozar todo lo que no es bueno, y dejarla bien preparada para su Gracia. Claro que cuando dejamos y aceptamos que Él nos vaya arando, es cuando también va derramando su Gracia, pues es un método directo de arar y fertilizar.
Pero una vez preparada y sembrada la tierra hay que comenzarla a regarla, y ese riego ya es todo cuestión nuestra: la Gracia que viene dada por la Sacramentos es la que necesito constantemente para seguir con el proceso que el Señor ha comenzado en mí. Y esa parte ya depende sólo y exclusivamente de mí: soy yo quien tiene que ir a Dios, soy yo quien tiene que acercarse a los Sacramentos para seguir manteniendo este corazón fértil y húmedo para que la Semilla que Dios sembró siga creciendo y dando constante frutos.
No permitamos que la tierra fértil que ha conseguido Dios con su Gracia se vuelva un desierto donde nada puede ser sembrado ni cosechado. Recurramos siempre a su Gracia y alcancemos al plenitud que nuestro ser ansía conseguir.
"Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto.
Y no solo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.