lunes, 17 de julio de 2017

La exigencia para ser otros Cristos

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mi; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mi no es digno de mi; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mi. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mi, la encontrará".
Hay palabras y expresiones que siempre nos sorprenden de Jesús, pero que no son invención de los "curas", como dicen algunos, sino que son lo que nosotros creemos: Palabra de Dios. Y cuando Jesús al llamarnos nos pide: "quien quiera venir detrás de mí niéguese a sí mismo...." es porque sabe que tendrá que aceptar lo que Él diga o no podrá ser su discípulo, llevará el nombre de cristiano pero no lo será pues no aceptar sus palabras, no acepta su Voluntad.
No es que a Jesús le importe más la discordia que la paz, sino que cuando se quiere vivir en serio el evangelio siempre habrá quién no esté de acuerdo, y por eso mismo habrá enemistad. San Juan en su prólogo (creo) nos decía que "la Luz vino a las tinieblas y las tinieblas no la recibieron", ¿por qué las tinieblas no recibieron a la Luz? Por que les gusta ser tinieblas. Cuando se intenta vivir en la Verdad no siempre se quiere ver la Verdad, no siempre se quiere aceptar la Verdad, aunque muchos digan: "a mí siempre me gusta ir con la verdad por delante", pero cuando alguien le dice una verdad que no le gusta, ya no le gusta ir con la verdad por delante.
Nos gusta "tirarle" la verdad a la gente, pero no me gusta que me anden diciendo lo que hago mal. Y ahí viene el conflicto.
¡Es que somos tan raros los humanos! ¡Somos tan difíciles de entendernos!
Por eso hemos, sin que lo hayamos propuesto explícitamente, creado un cristianismo en el que no haya choques, no queremos chocar con nadie, y por eso lo vivimos al modo mundano, sin exigencias, sin radicalidad, aceptando la Palabra de Dios que más nos gusta y que menos daño haga.
Y no es así. Vuelve a leer el Evangelio en su totalidad y te darás cuenta que la Vida de Jesús ha sido una exigencia constante de aceptar y vivir la Voluntad del Padre. Y así ha de ser la nuestra si queremos ser verdaderos cristianos: otros Cristos.

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