"Él replicó a uno de ellos:
“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’
Así, los últimos serán los primeros y los primeros, últimos».
¿Qué nos tiene que pagar El Señor por hacer lo que debemos con nuestra vida? Es como si mis padres me tuvieran que pagar un sueldo por ser hijo. Aunque hoy se acostumbre a dar premios a los hijos porque han estudiado o porque no han suspendido ninguna asignatura en el instituto. Es que es su responsabilidad hacer lo que les corresponde, no te tengo que pagarle a un hijo para que haga de hijo.
El Señor nos ha prometido la Vida Eterna, por eso nos ha dado Su Vida, para que la tengamos en abundancia. Una Vida que no nos pertenecía por el Pecado Original, pero que en su Bondad Infinita Dios Padre ha querido que volvamos a recuperarla, y es esa Vida la que Jesús nos consiguió y nos ofreció desde la Cruz. No hay mejor regalo para el Hombre que recibir la filiación divina y alcanzar la eternidad. Pero eso es algo que muchos nos vemos, no somos agradecidos por vivir la Vida de hijos de Dios, sino que queremos, constantemente, más y más de Dios. Somos esos hijos que esperan que los padres le pagan un sueldo mensual por hacer de hijos.
Él nos ha llamado a la Vida y en este Camino nos ha querido dar un lugar y un sentido, soy yo quien tiene que descubrirlo e intentar alcanzar la meta. Hay quienes lo descubren y se lanzan convencidos por el Camino que el Padre les va mostrando día a día. Hay otros que aunque quisieran vivir ese Camino no tienen el valor de renunciar a sí mismos y se quedan viviendo una vida que no les conforma, pero así, igualmente, quieren el resultado final. Y otros que aceptando la Voluntad de Dios la viven con desgano y rutinariamente, pues creen que con el menor esfuerzo ya han alcanzado la meta.
¿Quiénes recibirán la mejor paga? Es que la mejor paga la gestionamos nosotros mismos día a día, pues en la medida en que nos entregamos a vivir la Voluntad de Dios se nos da Gracia sobre Gracia, para que podamos ser Fieles, y así vamos llenando nuestro corazón del Amor de Dios que es lo que nos hace felices y le da sentido a la vida que Él mismo nos ha regalado. Nuestro deseo constante de Fidelidad es el "pago" a nuestro buen actuar de todos los días.
Por eso, cada día, al comenzar el día el Señor me llama a la Viña para el trabajo diario, soy yo quien tiene el Sí voy o no voy. ¿Seré el último, el primero o quedaré fuera de la lista del trabajo de hoy?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.