"Me fue dirigida esta palabra del Señor:
-«Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde: tienen ojos para ver, y no ven; tienen oídos para oír, y no oyen; pues son un pueblo rebelde.
Así pues, tú, hijo del hombre , prepara tu equipaje para el destierro, y emigra en pleno día, a la vista de todos; a la vista de todos emigra a otro sitio. Tal vez así comprendan que son un pueblo rebelde".
Hay dos puntos para pensar en esta visión del profeta Ezequiel, quizás haya más, pero a mí me surgen estas, por ahora:
- poner al profeta como signo ante la vista de todos para dar a conocer un mensaje
- es una realidad que, a veces, nos parece vivir entre extraños
Dios le asegura a Ezequiel que están en medio de un pueblo rebelde, pero que a Él le ha mostrado esa diferencia entre lo que él, como profeta, vive y lo que vive el pueblo. Por eso Dios le pide que sea un signo visible de esa realidad, pero viviéndola como un extraño entre amigos, entre iguales. Y, aunque sea duro, esa es la realidad del cristiano que quiere, realmente, vivir el evangelio: parece que entre la comunidad cristiana no se puede vivir en serio el evangelio, te señalan como si fueras un loco que quiere vivir algo que no es cierto. Y lo cierto es que todos tendríamos que vivir el evangelio tal cual es, sin quitarle y sin agregarle nada, pues el Camino que Jesús nos indica ya es bastante y tiene todas las indicaciones necesarias para que alcancemos la Vida.
Pero hoy, también en este siglo XXI, como en la época de Ezequiel los cristianos "tenemos ojos para ver y no vemos; oídos para oír y no oímos; pues somos un pueblo rebelde" que, en realidad no nos rebelamos contra Dios, sino que nos hemos puesto del lado del mundo, aceptando más los conceptos mundanos de la vida que los consejos evangélicos.
Y Dios nos sigue pidiendo y nos sigue llamando a vivir radicalmente el Evangelio, no por que podamos hacerlo por nosotros mismos, sino porque es Él quien tiene la Gracia para que nosotros podamos vivir la santidad. Pero tenemos que confiar en Él, no tenemos que buscar la conformidad con el mundo que nos rodea, sino que tenemos que buscar la coherencia con la Palabra de Dios, que es la que nos ilumina y la que nos va a juzgar: "no seré yo quien los juzgue, sino la Palabra quien los juzgará", porque al aceptar la Palabra de Dios y al rezar cada día "hágase Tu Voluntad", estoy queriendo decir que seré Fiel a la Palabra y la viviré tal cual Él me lo pide.
Nuestra vida, aunque no lo creamos, es importante para el mundo de hoy, pues hemos sido llamados a ser Luz en las tinieblas, pero si la Luz deja de alumbrar todos caminarán en la oscuridad.
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