"Hermanos:
La fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve.
Por ella son recordados los antiguos".
"Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón".
Dos pequeñas frases que me llamaron la atención de las lecturas de hoy. La primera es de la carta a los Hebreos, la segunda es del Evangelio. Las copie porque me parece que las dos tienen que ir muy unidas en nuestra vida, porque nuestro corazón tiene que estar rebosando de FE, pues la Fe es nuestro tesoro y nuestro corazón ha de estar en Dios, que es en Quién creemos, a Quién esperamos y en Quién confiamos.
Pero, a veces, no sucede así. ¿Por qué? Porque si miramos los frutos de nuestra vida nos vamos a dar cuenta qué es lo que, cada día, sacamos de nuestro corazón para entregar a nuestros hermanos. Porque el tesoro que llevamos dentro, es un tesoro para repartir y compartir, es un tesoro para ir entregando cada día a cuántos se encuentran con nosotros, no es un tesoro para guardarlo debajo de la mesa, sino para que "alumbre a todos los hombres", pues el resplandor del tesoro es la Luz del Espíritu que brilla en las palabras y los actos de nuestra vida.
Quizás si comenzamos el día rezando y poniéndonos en manos de Nuestro Dios, las acciones primera pueda llegar a ser más luminosas que las del fin del día. Pero si no comenzamos nuestro día con un buen "desayuno" de Dios, no esperemos tener buenas acciones desde el comienzo, pues todas nos van a costar mucho más esfuerzo.
"Pedro le dijo:
– «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?».
Siempre nos surge esa pregunta cuando queremos quitarnos de encima un reclamo o algo que realmente nos ha "picado" en el corazón, pues las Palabras del Señor siempre nos van dejando algo para pensar.
"El Señor le respondió:
– «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que les reparta la ración de alimento a sus horas?
Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes".
Nosotros somos esos servidores del Señor a quienes mucho se les ha dado para poder repartirlo, para poder sembrarlo en el corazón de los hombres, somos quienes llevan la semilla de la paz, la verdad, la justicia, la bondad, la belleza y la entregan a manos llenas a todos para que florezcan y transformen la pequeña o gran realidad que nos toca vivir.
"Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».
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