"Hagamos el elogio de los hombres de bien, de la serie de nuestros antepasados.
Hay quienes no dejaron recuerdo, y acabaron al acabar su vida: fueron como si no hubieran sido, y lo mismo sus hijos tras ellos.
No así los hombres de bien, su esperanza no se acabó; sus bienes perduran en su descendencia, su heredad pasa de hijos a nietos".
¿Cuál es la herencia que dejamos a los que vienen detrás nuestro? No sólo a los hijos y nietos, sino a la sociedad misma. ¿Nuestra vida es un ejemplo a seguir? ¿Hemos hecho algo para dejar mejor el mundo de lo que lo encontramos o sólo nos hemos dedicado a vivir para nosotros mismos?
Sabemos, o, por lo menos, hemos de creer, que nuestra vida no ha sido creada en balde, sino que, cada uno, tiene una misión, y, aunque no lo creamos, siempre dejamos una huella en la historia. Y, esa huella puede ser digna de seguir o una huella que va al vacío de la existencia, pues nada hemos hecho con nuestra vida.
Sí, cada uno de nosotros ha sido pensado y llamado por Dios a la vida para dejar modificar la historia, para traer a la historia de la humanidad un mensaje, dejar una huella ¿cuál es el mensaje que tengo que dejar en la historia? ¿Cuál es mi huella para que otros la sigan?
Muchas veces, y sobre todo en este siglo XXI, se vive pensando en la imagen, pero se muestra, generalmente, una imagen vacía de contenido, pues la imagen que se quiere conseguir es la que se logra con los filtros de las cámaras de foto o de los móviles, pues sólo mostramos una instantánea de nuestra vida y la retocamos de acuerdo a quién queremos llegar, y eso es sólo lo superficial de nuestra vida, o, en la mayoría, una vida superficial que no tiene un contenido vital.
Cuando comenzamos a "rascar" esa imagen descubrimos que no hay raíces profundas que sostengan valores humanos o sobrenaturales que den sentido a la vida, sino que esa vida se sostiene por los "likes" que tiene en instagram o cualquier otra red social. Y que, cuando se le quitan esos likes, ya no es nada, pues sólo vivve en un espacio irreal.
Por eso dice la sabiduría de Dios:
"Hay quienes no dejaron recuerdo, y acabaron al acabar su vida"
"No así los hombres de bien, su esperanza no se acabó; sus bienes perduran en su descendencia, su heredad pasa de hijos a nietos".
Nuestra vida tiene que dejar no sólo un buen recuerdo, sino que tiene que dejar una huella en la historia, y, para nosotros, los que somos creyentes en Cristo, sabemos que la huella es en la historia de la Salvación, sabiendo que no sólo es una huella sino una vida santa que habla de la alegría del evangelio, que habla de la confianza en el Señor, que habla de los valores del evangelio y dice que se pueden vivir en este mundo y en este siglo, para que los que nos vean vivirlos se contagien de nuestra alegría cristiana.
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