miércoles, 5 de mayo de 2021

No cortarle las alas al Espíritu

"Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, se levantaron, diciendo:
«Es necesario circuncidarlos y ordenarles que guarden la ley de Moisés».
Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto".
En estos tiempos en que miramos mucho los programas de tv de talentos, escuchamos seguido una frase: tienes que salir de tu zona de confort. Es una frase que, a muchos talentos, les da miedo, porque salir de la zona de confort es comenzar a buscar o vivir algo que nunca se había vivido o realizado, es comenzar a buscar nuevos horizontes, siendo que lo que hasta ahora estaba viviendo me dejaba tranquilo y sabía por dónde y qué debía hacer.
Así también le pasó a la primera comunidad cristiana, los primeros convertidos eran judios y ellos estaban confiados y seguros con el bagaje de su tradición y la circuncisión era para ellos el seguro de la vida eterna, de que pertenecían a un linaje elegido. Pero Dios siempre suscita nuevos impulsos de vida, y así sucedió, suscitó el don de la fe en los que no eran judíos y abrazaban la fe en Jesucristo sin haber pasado por la fe judía, por la circuncisión y todas sus reglamentaciones. Y ahí surgió la discusión.
En nuestras comunidades pasa lo mismo, aunque ya nadie pide la circuncisión, pero sí hay una frase que siempre se da en las comunidades cuando llega alguien nuevo, ya sea un nuevo párroco o integrantes a los grupos: ¡aquí siempre se hizo asi! ¡toda la vida se hizo así! ¡no hay que cambiar las cosas! Y surgen las discusiones y las divisiones.
Hay otra frase que, casi siempre, se da, también en las comunidades cristianas: tenemos que tener gente nueva, gente joven que se incorpore. Pero, cuando se incorporan con un nuevo espíritu, con nuevas ganas y esperanzas... vuelve a surgir la frase ¡aquí toda la vida se hizo así! Y pretendemos frenar el impulso del Espíritu Santo, que es quien suscita nuevas metas, nuevos métodos, nuevo impulso a la vida de la fe. No es que el Espíritu quiera cambiar lo esencial y central de nuestra fe, sino que cómo vivirlo, como llegar a las nuevas generaciones, es lo que el Señor quiere, pero como no queremos salir de nuestra zona de confort, ni tampoco queremos dejar de tener "el mando" donde siempre me he sentido el dueño de todo, entonces, pongo trabas a los nuevos impulsos del Espíritu.
Pero, aunque los hombres pongan trabas siempre será el Espíritu quien gane la batalla, pues Él es el Señor que mueve distribuye los Dones para llevar la Buena Noticia a todos los hombres. Ojalá descubramos que debemos dejar lugar al Espíritu Santo en nuestras Comunidades para que la Vida no vaya muriendo por estar "pegados" a viejas tradiciones.

 

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