miércoles, 19 de mayo de 2021

Tener cuidado conmigo mismo

"Yo sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso de entre vosotros mismos surgirán algunos que hablarán cosas perversas para arrastrar a los discípulos en pos de sí".
San Pablo le advertía a los presbíteros de la iglesia de Éfeso acerca de los daños que se pueden ocasionar cuando dejamos de lado a Dios y nos ponemos nosotros mismos como el centro de la vida de una comunidad. El, como muchas veces lo he dicho, apetito de poder que nace del pecado original, hace que, muchas veces, nos pongamos nosotros como el centro y dueño de las comunidades crisitanas, creemos que somos los únicos que podemos llevar adelante una misión o que somos los únicos que podemos hacer tal o cual cosa, sin ponernos a pensar qué es lo que Dios quiere para esa Comunidad, o, lo mínimo que tenemos que tener en cuenta que no somos nosotros los que salvamos, sino que tenemos que ayudar a que encuentren en el Camino hacia Dios, y no hacia nosotros mismos.
Así se lo dice Pablo:
"Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para construiros y haceros partícipes de la herencia con todos los santificados".
Es Su Palabra la que tiene poder para construirnos, para edificarnos como Iglesia, si quitamos la Palabra de Dios del centro de la Vida de una Comunidad, e, incluso, de nuestra propia vida, ¿qué es lo que ponemos en el centro? ¿Qué es lo que tenemos como regla de vida? Si quitamos la Palabra de Dios ponemos la palabra de los hombres, nuestros intereses, nuestros gustos y así surgen las divisiones y los desvios de la Voluntad de Dios, lo que hace que una comunidad de santos se transforme en una comunidad dividida, pues "yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas...", pero ninguno es de Cristo, que es el único que sana y salva al Hombre.
"Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad".
Santificados en la Verdad, pues sólo la Verdad nos hará libres y nos eneseñará el Verdadero Camino hacia una comunidad de personas que se aman, y que son el lugar donde los Hombres encuentran el Camino para llegar a Dios.

 

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