Del Libro de san Basilio Magno, obispo, Sobre el Espíritu Santo
¿Quién, habiendo oído los nombres que se dan al Espíritu, no
siente levantado su ánimo y no eleva su pensamiento hacia la naturaleza divina?
Ya que es llamado Espíritu de Dios y Espíritu de verdad que procede del Padre;
Espíritu firme, Espíritu generoso, Espíritu Santo son sus apelativos propios y
peculiares.
Hacia él dirigen su mirada todos los que sienten necesidad de
santificación; hacia él tiende el deseo de todos los que llevan una vida
virtuosa, y su soplo es para ellos a manera de riego que los ayuda en la
consecución de su fin propio y natural.
Fuente de santificación, luz de nuestra inteligencia, él es
quien da, de sí mismo, una especie de claridad a nuestra razón natural, para que
conozca la verdad.
Inaccesible por su naturaleza, se hace accesible por su
bondad; todo lo llena con su poder, pero se comunica solamente a los que son
dignos de ello, y no a todos en la misma medida, sino que distribuye sus dones a
proporción de la fe de cada uno.
Simple en su naturaleza, diverso en su virtualidad, está
presente todo él en cada uno, sin dejar de estar todo él en todas partes. De tal
manera se divide, que en nada queda disminuido; todos participan de él, aunque
él permanece intacto, a la manera del rayo de sol, del que cada uno se beneficia
como si fuera para él solo y, con todo, ilumina la tierra y el mar y se mezcla
con el aire.
Así también el Espíritu Santo está presente en cada uno de
los que son capaces de recibirlo, como si estuviera en él solo, infundiendo a
todos la totalidad de la gracia que necesitan. Gozan de su posesión todos los
que de él participan, en la medida en que lo permite la disposición de cada uno,
pero no en la medida del poder del mismo Espíritu.
Por él. los corazones son elevados hacia lo alto, los débiles
son llevados de la mano, los que ya van progresando llegan a la perfección;
iluminando a los que están limpios de toda mancha, los hace espirituales por la
comunión con él.
Y, del mismo modo que los cuerpos límpidos y transparentes,
cuando les da un rayo de luz, se vuelven brillantes en gran manera y despiden un
nuevo fulgor, así las almas portadoras del Espíritu y por él iluminadas se hacen
ellas también espirituales e irradian a los demás su gracia.
De ahí procede el conocimiento de las cosas futuras, la inteligencia
de los misterios, la comprensión de las cosas ocultas, la distribución de dones,
el trato celestial. la unión con los coros angélicos; de ahí deriva el gozo que no
termina, la perseverancia en Dios, la semejanza con Dios y, lo más sublime que
imaginarse pueda, nuestra propia deificación.
martes, 18 de mayo de 2021
La acción del Espíritu Santo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.