Escribe san Juan en su carta (y decimos que es Palabra de Dios):
"Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna. Si decimos que estamos en comunión con él y vivimos en las tinieblas, mentimos y no obramos la verdad".
¿Cuáles son las tinieblas de las habla san Juan? Las tinieblas del mundo, pues el mundo, la gente que está en el mundo o, mejor dicho, la gente que vive el espíritu del mundo es aquella que le da lo mismo el pecado y la gracia, la mentira o la verdad, el defecto o la virtud, el derecho o la obligación (aunque la obligación está eliminada del vocabulario moderno) Y tiene una sola forma de pensar sus actos: si me siento bien, está bien. Y ése no es la forma de vivir y pensar que nos enseñó Jesús, sino: "mi alimento es hacer la Voluntad de mi Padre". Y ¿cuál es la Voluntad del Padre? Primero está formulada en los 10 mandamientos, y, después, Jesús mismo se hizo Camino para que descubramos en sus pasos cómo vivir.
Por eso, el andar del mundo y el andar de los hijos de Dios tiene que ser diferente, o, por lo menos nuestro andar tiene que ser diferente, pues buscamos siempre la Luz y no las tinieblas, donde, como dice el refrán, todos los gatos son pardos. No es lo mismo el error que la verdad, ni la mentira que la verdad, ni el pecado y la gracia...
"Pero, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado".
Y aquí podríamos hacer una reflexión al revés: ¿estamos en comunión unos con otros? Hay quienes están en comunión, es decir hay armonía, unión, amor, encuentro, pero... en otros casos no hay unidad, no hay respeto, no hay amor, no hay fraternidad, sino todo lo contrario: desunión, rivalidad, envidias, egoismo... ¿hace falta nombrar todo? Por lo tanto no se está caminando en la Luz del Espíritu de Dios, sino que se han dejado de vivir los valores evangélicos y se está viviendo de los puros instintos humanos que nos llevan a los frutos que no son del Espíritu Santo sino del espíritu del mundo:
"Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatrías, hechicería, enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, orgías y cosas por el estilo", nos lo dice san Pablo en la carta a los Gálatas.
Para darnos un repasito... y "por los frutos los conoceréis".
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