lunes, 29 de marzo de 2021

Los últimos días

"Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa".
Jesús ya sabía que había llegado su Hora, sabía que en unos días sería entregado en las manos de los Sumos Sacerdotes y ancianos del pueblo, sería condenado y clavado en la Cruz. Sabía que se acercaba su Pasión y su corazón estaba con una angustia de muerte.
¿Qué haríamos nosotros si supiéramos que nos quedan pocos días de vida en este mundo?
Jesús subió a la casa de sus amigos, con sus discípulos, a compartir los ultimos días y las últimas horas con sus mejjores afectos.
A veces, en las películas modernas sale que las personas cuando se enteran que les queda poco tiempo de vida, comienzan a vivir lo que nunca habían vivido, a hacer lo que nunca habían hecho, como si lo que nunca hicieron fuera una frustración en sus vidas y quieren "gastar" lo que les queda en una "vida loca".
Jesús sabiendo que había llegado la Hora, se preocupó y ocupó de seguir con el mismo Plan del Padre, y lo que, para Él, era su plan de vida y su ideal de vida: hacer la Voluntad del Padre. Y, sobre todo, seguir con su misión de anunciar el Reino, y dar a conocer lo que nadia sabía acerca del Padre Dios.
Por eso lo que hizo fue estar con sus amigos, con sus más queridos amigos y sus discípulos, pues así había sido su vida, y no tenía nada que buscar, pues todo lo había realizado según el Plan del Padre, y eso le daba plenitud a su vida. Por eso no tenía que utilizar los últimos días para gastarlos en cosas que nunca había realiado, porque no se sentía fracasado.
Aunque, ha decir verdad, para muchos su vida había sido un fracso y, sobre todo, cuando lo ven morir en la Cruz, todo se desarma: la esperanza, la gloria... Pero eso sólo lo ven aquellos que nunca entendieron lo que había predicado, y nunca abrieron el corazón a la Verdad de la Vida, pues viviendo en la Voluntad de Dios, Él llegó a la plenitud de su Vida.
Así nos enseña que, aunque tengamos un aviso de que son pocos los días que nos quedan, no nos preocupemos ni nos esforcemos en hacer lo que no debemos, pues lo que hemos realizado en nuestra vida, si lo hemos hecho de acuerdo a la Voluntad del Padre, como dice san Pablo, hemos alcanzado la meta, y, lo importante es no perder la fe en Su Providencia y Amor, pues Él saber y conoce lo que anhela nuestro corazón. Y, los últimos días, vivirlos con serenidad con aquellos que pueden llenar nuestro corazón de amor y paz.

 

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