"En aquel tiempo, Jesús, llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia".
¿Por qué Jesús elige a los discípulos, a los apóstoles? ¿No podía Él hacer solo su misión? Sí, Jesús podía haber hecho Él solo la misión que le encomendó el Padre, pero sabía que su misión no terminaría en pocos años, y, además sabía cómo iba a terminar Él su vida en la tierra. Pero, sobre todo, no quiere Dios hacer las cosas por sí solo, sino que quiere hacerla con nosotros, que nosotros seamos partícipes y protagonistas de la Historia de la Salvación, por eso elige hombres como cada uno de nosotros, y nos llama para ser sus discípulos, cada uno con su estilo de vida propio y particular, pero con una misión igual:
"A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel.
Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos».
Es fue la primera instrucción que Jesús le da a los 12: anunciar el Reino a las ovejas descarriadas de Israel; porque ellos habían perdido la originalidad del mensaje y lo habían convertido en un mensaje humano, pues habían trasnformado la Ley de Dios en prescripciones humanas que no cumplían con lo que Dios quería.
La Gran Misión que Jesús les dio a sus discípulos, antes de ser elevado a los Cielos fue: Id al mundo entero y proclamad el evangelio.
Así nosotros hemos recibido esa Buena Noticia y hemos optado por seguirle, por ser, nosotros también, sus enviados, sus discípulos, sus apóstoles. Y, en estos tiempos que corren, quizás, tendremos que volver al primer mandato de Jesús, pero en este caso con una corrección (sin querer ser más que Jesús, ya me entenderán): "no vayais a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaria sino id a las ovejas descarriadas de la Iglesia. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos".
¿Por qué digo "id a las ovejas descarriadas de la iglesia"? Porque hemos perdido, como lo hizo el Pueblo de Israel, la originalidad del Mensaje Evangélico, nos hemos creído que nosotros somos Jesús y no sus enviados, y por eso hemos convertido el evangelio en prescripciones humanas, y cada uno lo interpretamos como nos da la gana, perdiendo así la Originalidad del Mensaje, es decir, la fuerza original, la Vida que Jesús quería darnos con su Palabra, la hemos perdido porque dejamos que el mundo se hiciera protagonista del mensaje, y, hemos "acomodado" el mensaje evangélico a las propuestas del mundo quitándole, así, la verdad de lo que Jesús vino a traernos.
La Nueva Evangelización de la que tanto se habla no es sólo un cambio de formas y vestidos, sino una transformación del corazón para aceptar la Palabra de Dios tal cual es: Palabra de Dios y no palabra humana. Volver a la raíz del Mensaje de Cristo, tiene que ser el camino para la Nueva Evangelización.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.