domingo, 12 de julio de 2020

No hay peor sordo que el que no quiere oír

"Él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice:
"Por más que oigan, no comprenderán,
por más que vean, no conocerán.
Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido,
tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos,
para que sus ojos no vean,
y sus oídos no oigan,
y su corazón no comprenda,
y no se conviertan,
y yo no los sane".
Dentro de la predicación de Jesús no sólo encontramos lo que nos dice directamente, sino podemos ver lo que dice indirectamene, para que, como dice el refrán: "al que le quepa el sayo que se lo ponga". En este caso, no sólo le hablaba en parábolas a la gente que lo escuchaba sino también a aquellos que no lo querían escuchar.
Muchas veces damos por entendida las cosas y la voluntad de Dios. Muchas veces creemos que sabemos lo que hay que hace o cómo hacerlo. Muchas veces sabemos mucho de la Palabra de Dios porque la hemos escuchado mucho tiempoo o, incluso, porque la hemos estudiado. Pero, en realidad, no siempre escuchamos para entender u oímos para comprender lo que nos está pidiendo el Señor. Y Jesús se refiere a esos oídos que no quieren escuchar y a esos ojos que no quieren ver, porque, como diría también otro refrán: no hay peor sordo que el que no quiere oír (y, también lo modificamos y podemos decir: no hay peor ciego que el que no quiere ver)
Dios constantemente nos está halbando y manifestando su Voluntad, porque se ocupa de que sus hijos puedan encontrar el Camino que los conduzca a la Vida, a la liberación final, a la plenitud de nuestro ser; pero no siempre queremos recorrer el Camino que nos propone Dios, porque ya hemos hecho nuestros planes y así "acomodamos" la Palabra de Dios a nuestros intereses y no a los Planes del Señor.
Por todo esto es que nos dice San Pablo:
"Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto.
Y no solo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo".
Es hora de despertar del sueño y descubrir el Verdadero Camino que nos conduce a la Vida, y aunque nos cueste el dolor de tener que abandonar nuestros planes y proyectos, saber que ese será el mejor de los Caminos. Porque "considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará".

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