domingo, 26 de julio de 2020

Los valoes y la sabiduría de nuestros mayores

Hoy es la fiesta de los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, por eso es un día para dar Gracias y rezar por nuestros abuelos y mayores, porque ellos son los que nos han transmitido una serie de valores a nuestras vidas, y, dentro de esos valores, también el Don de la Fe.
A veces, los valores que nos han transmitido los abuelos pareciera que no son útiles en esta época de la historia, porque parece que vienen de gente que ha vivido en otras épocas, y esas "antigüedades" no sirven en esta hora de la historia. Sin embargo, si nos ponemos analizar bien los valores o cómo vivían nuestros mayores, vamos a descubrir que ellos han pasado momentos peores que los nuestros, han vivido con menos recursos que nosotros, no han tenido tanto conocimiento al alcance de sus manos, pero, sin embargo, han podido saltar millones de obstáculos, han sabido formar y sostener una familia, han podido alimentar a un montón de hijos, darles estudios, formarlos para vivir con fortaleza y dignidad, y ¡muchas otras cosas más!
Nosotros, que tenemos mucho más que ellos, ya sea en recursos, en conocimientos, y en tantas otras cosas, pareciera que vamos perdiendo dignidad, que no podemos llevar adelante una familia, que no soportamos ciertos obstáculos en nuestras vidas, y, por eso, siempre vamos buscando el camino más fácil para alcanzar, quizás, una gloria efímera, sin pensar en los valores que vamos perdiendo.
Y, buscando nuevos tesores y creyendo que los valores que nos presenta este siglo XXI son mejores que los anteriores, dejamos enterrados los hemosos valores que nos han transmitido nuestros abuelos y mayores, y, en cambio vendemos todo para comprar piedritas brillantes que pierden su brillo al poco de usarlos, y, en las que no encuentro la verdadera felicidad.
Por eso Jesús nos presenta hoy estas parábolas del Reino de los Cielos: hay algo que es mucho más valioso que las piedras brillantes de bixutería que vamos comprando todos los días, y sin embargo, no las buscamos, no las apreciamos, las dejamos enterradas debajo de las nuevas ideologías que lo que hacen es hacerle perder la dignidad al Hombre, al varón y a la mujer, sin descubrir que lo esencial de nuestras vidas no son esas bixuterías, sino el tesoro que llevamos escondido en nuestra vasija de barro.
Y así, lo más valioso e importante que tienen las vidas de nuestros abuelos, sus enseñandas, su sabiduría, su experiencia de vida, las vamos dejando ocultas, como, a veces, los ocultamos a ellos detrás de las paredes de una residencia, para que no se vuelvan carga pesada en nuestras vidas.
Dejemos de lado la bixutería que nos presenta el mundo y vayamos a la búsqueda del gran tesoro que es la vida misma, y los valores y sabiduría que nos han dejado de herencia nuestros mayores y abuelos.

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