miércoles, 6 de noviembre de 2024

Hice bien los cáculos?

"En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo":
Cuando Jesús habló lo hizo para toda la gente, no sólo para una parte de los que lo seguían, no sólo para los apóstoles, sino antes de elegirlos, antes de señalar a los discípulos, habló a toda la gente:
«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío".
¿Por qué dijo todo eso a la gente que lo seguía? Porque no quería que lo siguieran sin saber a qué debían atenerse al aceptar seguirlo, pues no sólo es seguir a una persona como un perro a una bicicleta, sino aceptar un camino de vida, aceptar una verdadera y nueva forma de vivir. Por eso, también, les aclaró que:
"Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, sí echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
"Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar."
Nosotros, los cristianos, somo los que hemos aceptado las condiciones para seguir a Cristo, hemos aceptado el desafío de hacer un cambio de vida, hemos aceptado dejar de lado nuestro YO y vivir de acuerdo a la voluntad de Dios. Pero ¿hemos calculado cuánto tendríamos que dejar de lado en nuestra vida para poder ser verdaderos cristianos? ¿Hemos calculado a cuánto debíamos renunciar para seguir a Cristo?
A veces parecería que no hemos no sólo no calculado nuestras renuncias, sino que no nos importa pues no vamos a renunciar a nuestros pensamientos, a nuestra forma de vivir, a lo que tenemos ganas de vivir. Por eso, muchos no somos tan cristianos como debemos sino que somos cristianos falsos, pues no aceptamos las condiciones que nos ha puesto Jesús.
"Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío".
¿Cuál ha sido mi renuncia para vivir una Vida Nueva según el Evangelio? ¿Acepto las condiciones que el Evangelio, que el Señor, me pone para vivir como cristiano, como discípulo del Señor? ¿O como tantos otros he escrito un evangelio para mí mismo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.