En esta última semana del tiempo ordinario, nuestro Dios, por medio del Apocalipsis nos va advirtiendo de nuestras conductas y nos llama, por eso, a una profundo examen de conciencia:
“Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Conozco tus obras; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Sé vigilante y reanima lo que te queda y que estaba a punto de morir, pues no he encontrado tus obras perfectas delante de mi Dios. Acuérdate de cómo has recibido y escuchado mi palabra, y guárdala y conviértete. Si no vigilas, vendré como ladrón y no sabrás a qué hora vendré sobre ti".
"Tienes nombre como de quien vive pero estás muerto", no habla de la vida terrenal sino de la espiritual, habla de nuestro espíritu cristiano que, muchas veces, sólo es una apariencia y por dentro y en nuestras obras no hay un verdadero espíritu de Cristo, sino que nos movemos según las leyes y el espíritu del mundo, siendo así cristianos muertos que no son capaces de transformar el mundo, ni de dar testimonio verdadero de la Vida en el Espíritu.
Además nos sigue diciendo:
"Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero porque eres tibio ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca. Porque dices: 'Yo soy rico, me he enriquecido, y no tengo necesidad de nada'; y no sabes que tú eres desgraciado, digno de lastima, pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas; y vestiduras blancas para que te vistas y no aparezca la vergüenza de tu desnudez; y colirio para untarte los ojos a fin de que veas".
"Porque no eres frío ni caliente", y más adelante dirá: "que tu no sea no y que tu sí sea sí", porque somos tibios no servimos para dar el verdadero sentido a nuestro ser cristianos, sino que nos vamos "amoldando" a las costumbres del tiempo, dejando de lado los mandamientos y los consejos evangélicos, y, sobre todo, no vamos haciendo caso a la Voluntad de Dios que nos va hablando todos los días por Su Palabra y los acontecimientos diarios.
"Yo, a cuantos amo, reprendo y corrijo; ten, pues, celo y conviértete. Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo".
No tengamos miedo a las correcciones de Nuestro Padre, sino que debemos tener miedo a perder el Camino que nos lleva a la Vida.
Por eso nos pide, como a Zaqueo, una sincera conversión:
"Pero Zaqueo, de pie, y dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
Jesús le dijo: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».
martes, 19 de noviembre de 2024
Frío o caliente
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.