martes, 26 de noviembre de 2024

Cada día tiene su propio afán

"En aquel tiempo, algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».
Ante las profecías siempre hemos querido saber el cuándo y dónde, nos provoca mucha ansiedad el no saber dónde y cuándo van a ocurrir las cosas, y esa ansiedad nos provoca cierta desesperanza y desánimo por no saber qué hacer ni cuándo ni dónde.
Jesús no ha querido que nos desesperemos ante un futuro que no sabemos cuándo va a ocurrir, sino que trabajemos por el presente en el que podemos seguir construyendo el Reino de Dios. Pero para eso es necesario no estar pendiente del futuro sino pendientes del presente, este hoy que nos toca vivir y en el cual se va manifestando la Voluntad de Dios. Sí, esa Voluntad de Dios que decimos que vamos a vivir día tras día: "hágase Tu Voluntad en la tierra como en el Cielo".
Nuestra vida cristiana no está "pensada" para vivir pensando en el futuro, sino para vivir construyendo un hoy que será el que nos permita ser fieles y alcanzar el Reino en el Cielo. Una realidad a la que nos invita a pensar el Apocalipsis:
"Yo, Juan, miré y apareció una nube blanca; y sentado sobre la nube alguien como un Hijo de hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro y en su mano una hoz afilada. Salió otro ángel del santuario clamando con gran voz al que estaba sentado sobre la nube:
«Mete tu hoz y siega; ha llegado la hora de la siega, pues ya está seca la mies de la tierra».
Todos, y cada uno, viviremos ese día en el que el Señor nos llame y nos examine sobre cómo hemos vivido, si hemos sabido sembrar los dones que Él nos dio, si hemos sabido cultivar el campo en el que nos tocó vivir, si hemos escuchado su Voz para poder sembrar Su Palabra, si hemos tomado su ejemplo para poder vivir en el verdadero Amor.
La época de la cosecha es todo los días, por eso hemos de saber vivir en Su Gracia para que, cada día, podamos presentarnos al Señor con las manos vacías (dice Santa Teresita) porque ese día, dice San Juan de la Cruz, seremos examinados en el Amor.
Por eso, no te preocupes por el mañana que no existe, sino ocúpate el hoy que es el que te toca vivir, y en el cual tenemos que estar unidos al Padre para que el Hijo nos enseñe a ser Fieles a la Vida que nos ha dado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.