"En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: "En seguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?
¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».
No nos damos cuenta que sólo somos instrumentos en las Manos de Dios para llevar a todos un mensaje de Salvación, pero que no somos ni los salvadores ni los dueños del mensaje, solo somos instrumentos.
Cuando no nos damos cuenta de esta divina instrumentalidad se nos suben los humos a la cabeza y vamos por la vida como los mejores cosechadores de frutos divinos, y, sin embargo no lo somos. Por eso, muchas veces, nos deprimimos porque no vemos los frutos, porque las cosas no salen como las he pensado, porque no hay las respuestas que yo quiero que se den. Y todo porque no me acuerdo que soy instrumento y que, por eso mismo, no tengo que ser YO quien organice, piense y decida, sino que, primero, tengo que ver qué es lo que Dios quiere, cuál es Su Voluntad y seguir Su Camino y no el mío.
Cuando nos olvidamos de lo esencial nos quedamos con ser protagonistas de algo que no es de Dios, y, por eso no da fruto y, sobre todo, no lleva a la Salvación.
Sí, es cierto, da cierta cosilla la frase de Jesús: "somos siervos inútiles", pero es así cuando no nos dejamos conducir por la Mano del Padre, sino que hacemos las cosas de acuerdo a nuestro propio criterio, que, para que lo sepamos, tiene un mirar pobre y finito, en cambio el Señor tiene una mirada más profunda y sabe hacia dónde va nuestra vida, o, mejor hacia dónde tendría que ir nuestro caminar.
Así, todo lo que pensemos y hagamos que sea desde Dios y no desde nuestro pobre mirada humana, pues estamos empecatados y, muchas veces, miramos desde nuestro propio ombligo o ambiciones y no nos damos cuenta que si nos dejamos guiar por lo que Dios quiere, y somos obedientes a la Voluntad de Dios todo podría haber sido mejor, y, sobre todo, nos ayuda a madurar y crecer, en la obediencia, y, por lo tanto, en la santidad.
martes, 12 de noviembre de 2024
Siervos inútiles
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