domingo, 10 de noviembre de 2024

Tus dos monedas

«En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Otra de las tantas enseñanzas de Jesús que es para la gente que lo seguía, es decir, para cada uno de nosotros que decimos que somos cristianos, es decir: seguidores de Jesús. Entonces esta enseñanza es para todos y no sólo para algunos, y, por eso, más que una enseñanza es un examen de conciencia que tenemos que realizar con toda sinceridad.
Por un lado, comienza Jesús diciendo: ¡Cuidado con los escribas! ¿Por qué cuidado con los escribas? Porque lo que Jesús veía de ellos era que les gustaba mostrarse como muy “cumplidores” de todo, pero con un corazón muy lejos de Dios, pues se conformaban con aparentar lo que tenían que llegar a ser, pero estaban muy lejos de ser. Como le dijo Jesús al escriba: “no estás lejos del Reino de Dios”, pero en realidad no estaba, tampoco, cerca.
En estos tiempos que vivimos nos gusta mucho aparentar ser algo que nos gustaría ser, por eso en las redes sociales hay fotos de gente haciendo muchas cosas buenas, teniendo muy buenas intenciones, pero son, a veces, situaciones que pasan de largo cuando tienen que hacer algo por el vecino, por su familia, pero siempre les gusta mostrarse como los mejores que hacen cosas grandes. Y, por eso, otro de los consejos de Jesús fue: “que tu mano derecha no sepa lo que hace tu izquierda”, pero no siempre lo entendemos. Hay que mostrar todo lo bueno que hacemos…
Y frente a la actitud de los escribas Jesús nos pone el ejemplo de la viuda que ofrece al Templo todo lo que tenía para vivir. Y es cierto, no siempre ofrecemos a Dios toda nuestra vida, sino la que nos sirve para mostrarnos a los demás o, mejor dicho, la que sirve para que los demás vean que soy “cristiano”, mostramos sólo una máscara que nos ponemos en ciertas ocasiones. Pero no sólo es la máscara de cristianos la que utilizamos, sino que en diferentes situaciones usamos diferentes máscaras y, más aún, las maquillamos muy bien cuando las tenemos que “colgar” en las redes sociales, no vaya a ser que descubran lo que no queremos mostrar.
Pero, lamentablemente, las máscaras son frutos de la mentira en la que vivimos muchas veces, y, como todas las mentiras, tienen patas cortas y enseguida se va descubriendo la verdadera identidad. Y es ahí cuando caemos en la realidad de nuestra propia existencia, dándonos cuenta que no somos lo que queremos hacer creer a los demás, sobre todo porque, también, nos hemos creído la misma mentira que intentamos colar a los demás. Y así volvemos a Jesús: “solo la verdad os hará libres”, intentémoslo.

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