Del Comentario de san Agustín, obispo, sobre la carta a los Gálatas.
Dice el Apóstol: Sed como yo, que, siendo judío de nacimiento, mi criterio
espiritual me hace tener en nada las prescripciones materiales de la ley. Ya que
yo soy como vosotros, es decir, un hombre. A continuación, de un modo discreto y
delicado, les recuerda su afecto, para que no lo tengan por enemigo. Les dice,
en efecto: En nada me habéis ofendido, como si dijera: «No penséis que mi
intención sea ofenderos.»
En este sentido les dice también: ¡Hijos míos!, para que lo imiten como a padre.
Por quienes sufro de nuevo dolores de parto -continúa-, hasta ver a Cristo
formado en vosotros. Esto lo dice más bien en persona de la madre Iglesia, ya
que en otro lugar afirma: Nos mostramos amables con vosotros, como una madre que
cuida con cariño de sus hijos.
Cristo es formado, por la fe, en el hombre interior del creyente, el cual es
llamado a la libertad de la gracia, es manso y humilde de corazón, y no se jacta
del mérito de sus obras, que es nulo, sino que reconoce que la gracia es el
principio de sus pobres méritos; a éste puede Cristo llamar su humilde hermano,
lo que equivale a identificarlo consigo mismo, ya que dice: Cada vez que lo
hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. Cristo
es formado en aquel que recibe la forma de Cristo, y recibe la forma de Cristo
el que vive unido a él con un amor espiritual.
El resultado de este amor es la imitación perfecta de Cristo, en la medida en
que esto es posible. Quien dice que está siempre en Cristo -dice san Juan-
debe
andar de continuo como él anduvo.
Mas como sea que los hombres son concebidos por la madre para ser formados, y
luego, una vez ya formados, se les da a luz y -nacen, puede sorprendernos la
afirmación precedente: Por quienes sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a
Cristo formado en vosotros. A no ser que entendamos este sufrir de nuevo dolores
de parto en el sentido de las angustias que le causó al Apóstol su solicitud en
darlos a luz para que nacieran en Cristo; y ahora de nuevo los da a luz
dolorosamente por los peligros de engaño en que los ve envueltos. Esta
preocupación que le producen tales cuidados, acerca de ellos, y que él compara a
los dolores de parto, se prolongará hasta que lleguen a la medida de Cristo en su
plenitud, para que ya no sean llevados por todo viento de doctrina.
Por consiguiente, cuando dice: Por quienes sufro de nuevo dolores de parto, hasta
ver a Cristo formado en vosotros, no se refiere al inicio de su fe, por el cual ya
habían nacido, sino al robustecimiento y perfeccionamiento de la misma. En este
mismo sentido habla en otro lugar, con palabras distintas, de este parto doloroso,
cuando dice: La responsabilidad que pesa sobre mí diariamente, mi preocupación
por todas las Iglesias. ¿Quién sufre angustias sin que yo las comparta? ¿Quién
es impugnado por el enemigo sin que esté yo en ascuas?
jueves, 30 de junio de 2022
Hasta ver a Cristo formado en nosotros
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