Con cada uno de los párrafos del evangelio de hoy se pueden hacer miles de reflexiones que nos sirvan para la vida, pero eso sería escribir todo un libro sobre nuestra manera de vivir como cristianos, pero vamos a intentar resumirlo en pocas palabras, y después lo llevamos a la oración para cada día de nuestras vidas:
"No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros".
Éste párrafo me hace acordar a las florecillas de algunos santos, como por ejemplo san Francisco de Asís, que cuando los hombres no lo querían escuchar él se iba a hablar con los pájaros o los peces, que era quienes lo escuchaban con atención. ¿Cuántas cosas que nos ayudan a la vida crisitana, a madurar en nuestra fe, a reciibr la Gracia, etc., vamos dejando de lado? ¿Cuántas veces tenemos la oportunidad de ponernos a rezar, a reflexiionar la Palabra o a ir a recibir la Eucaristía y lo dejamos de lado? Y así, ¿cuántas cosas que Dios pone a nuestro alcance y no las utilizamos?
"Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas".
Creo que esta es una de las tantas premisas que el Señor nos ha dejado para vivir y que nos cuesta ponerla en práctica. Siempre queremos que los demás hagan cosas buenas por nosotros, pero no nos gusta a nosotros hacerla por ellos. Muchas veces, si ponemos un espejo en lo que decimos o hacemos por los demás o para las demás, vamos a descubrir que no nos gustaría que lo hicieran conmigo, pero poco reflexionamos sobre ello.
"Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos".
El camino del placer y los vicios es el más fácil de comenzar a recorrer. Nuestra primera tentación es el camino fácil, placentero, el de "me gusta", "me hace bien", "todos lo hacen", "Y ¿por qué no hacerlo?". Sin embargo no hacemos la misma reflexión acerca de la vida de los santos, pero sí de los que viven de acuerdo a la ideología del mundo, de acuerdo a sus vicios y placeres. ¿Por qué no vivir de acuerdo al Evangelio y no al mundo?
"¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos".
No se si pocos dan con ella, aunque no quiero contradecir al Señor, pero sí que muchos conocemos cuál es la Puerta Estrecha de la vida cristiana, pero no queremos abirla para pasar por ella. El Evangelio que nos pide vivir nuestro Señor Jesucristo, es la Puerta Estrecha, pero nos resultan "palabras duras" de digerir y por eso evitamos reflexionar y, por supuesto, llevarlo a la vida. Es por ello que, cada día, los cristianos vamos dejando de lado la Verdad del Evangelio y nos vamos tornando tibios para vivir según la Voluntad de Dios, pues dejamos que nuestros gustos y placeres nos guién por el camino que nos aleja de Cristo y Su Palabra.
martes, 21 de junio de 2022
Por la puerta estrecha
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