sábado, 4 de junio de 2022

A tí qué?

 

"Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, ¿y éste qué?».
Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme».
A veces la curiosidad no nos permite hacer lo que debemos, sino que nos detiene en la marcha el no saber de los demás. Pero también, muchas veces, nos detienen los celos y la envidia de lo que los demás están haciendo. Por eso, la respuesta de Jesús a Pedro es tajante: "¿a tí qué? Tú sígueme".
No te tiende que importar lo que Jesús le pida o deje de pedir a tu hermano, tú haz lo que debas hacer, busca la Voluntad de Dios y vívela, no te detengas a pensar si a tu hermnao le ha tocado algo mejor, o lo ha hecho mejor, o qué le va a dar Jesús a tu hermano.
Para lo único que tiene que importarte la vida de tu hermano es para poder ayudarlo a corregir su vida, porque "si ves que tu hermano peca, vé y corrígelo en privado". Y si tu hermano tiene sed ve y dale de beber. Pero eso se ve sólo si estoy ocupado en amar, y ese es el mayor de los trabajos que nos ha impuesto el Señor: "amaos unos a otros como yo os he amado".
Cuando sólo nos ocupamos de amar, nos olvidamos de criticar, de celar, de envidiar, porque cuando se ama no se cela lo que está viviendo o cómo está viviendo el otro, sino que nos alegramos que esté haciendo, también, la Voluntad de Dios. Si amamos no envidiamos lo que los demás tienen o, incluso, nos alegramos que tengan regalos de parte de Dios y que reciben honores por su trabajo bien realizado.
Si amamos no nos ponemos a criticar lo que los demás hacen, porque eso sería ir en contra de lo que Jesús hace o pudiera hacer con nosotros. Si amamos... cuánto bien haríamos a nuestra sociedad si de verdad amáramos como Dios nos pide.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.