sábado, 18 de junio de 2022

Darnos cuenta

"Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos".
Cada día nos vamos dando cuenta que no nos alcanzan las horas del día para hacer todo lo que queremos. Pero nunca nos damos cuenta que todo lo que queremos no es todo lo que debemos hacer, sino que tenemos que darle prioridades a las cosas que queremos. Así vivimos agobiados porque nunca tenemos tiempo para nada, es lo que decimos u oímos por ahí.
Hoy en día el materialismo reinante nos mantiene inmersos en una búsqueda constante de tiempo para poder tener lo neceserio para vivir bien, para darnos todos los gustos, y dejar un futuro seguro para los hijos. Hay familias que no se ven casi en todo el día, pues trabajan uno por un lado y otro por otro. Familias donde los padres están ausentes, mientras los abuelos hacen de padres, para que los hijos puedan crecer y estar acompañados.
¿Dónde está el justo medio para que volvamos a ser seres que trabajen para vivir y no que vivan para trabajar? ¿Dónde está el justo medio para que las familias vuelvan a estar unidas y puedan tener tiempo para disfrutarse entre sí y gozar del tiempo con sus hijos?
¿Acaso no nos damos cuenta que vamos destruyendo nuestra sociedad porque vamos destruyendo las familias? El aogbio que cada uno trae de su lugar de trabajo, de su día a día, es el que va desintegrando y gastando el amor conyugal y rompiendo familias que, como se decía antes, "son la base de la sociedad". Pero no sólo se destruyen familias, sino que se destruyen personas que ya no vuelven a ser las mismas.
El agobio por el tener y poseer nos va quitando el ser, nos va quitando, poco a poco, sin notarlo, el gozo del estar con el otro, el gozo del compartir el tiempo, el gozo de sentarnos a hablar, a ver crecer a los hijos, el poder compartir con los abuelos largas charlas sobre su sabiduría, o, simplemente estar con ellos para disfurtar de una vida entregada y compartida.
¿Cuándo nos daremos cuenta que tenemos que frenar nosotros mismos esta carrera sin final para poder ser lo que el Padre siempre soñó? No dejemos que la carrera contra el tiempo nos quite el tiempo que necesitamos para alcanzar lo que verdaderamente nos da vida, y Vida en abundancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.