"Se situó el rey de pie junto a la columna y, en presencia del Señor, estableció la alianza, con el compromiso de caminar tras el Señor y guardar sus mandamientos, testimonios y preceptos, con todo el corazón y con toda el alma, y poner en vigor las palabras de la alianza escritas en el libro.
Todo el pueblo confirmó la alianza".
Un rey y un pueblo que teme al Señor, y por eso hizo una Alianza con el Señor. En el Antiguo Testamento se hacía mucha referencia a la justicia divina, y al castigo divino, por eso los reyes temían al Señor, pero sobre todo temían cuando el Señor quitaba su mano y dejaba al pueblo a su propio albedrío, y, sabiendo hacia dónde o lo que le pasaba al pueblo cuando iba solo y no tenía defensa divina, entonces, volvían a las Alianzas y el Señor volvía a ser la defensa del pueblo.
Jesús, con su sangre, selló una Nueva y Definitiva Alianza de Dios con el Pueblo, y nos enseñó que el Padre no castiga, sino que nos deja a nosotros vivir según nuestro libre albedrío, pero sabiendo que si nos alejamos de Él, Él no estará con nosotros. Así, hemos vivido y vivimos en este mundo: alejados de Dios, creyéndonos dioses nuevos que rigen el mundo hacia ¿dónde?
¿Hacia dónde va el mundo dirigido por hombres que se creen dioses?
"Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis".
Si aprendiéramos a discernir los frutos del mundo en que vivimos, nos daríamos cuenta que el mundo dirigido por hombres que se creen dioses no va por buen camino.
Y así nos pasa en nuestra propia vida, pues, aunque parezca que soy muy cristiano, en lo cotidiano no me rijo por la Ley de Cristo, sino que me dejo cautivar y mandar por las leyes del mundo. Un mundo sin Dios, sin verdaderos valores, y que sólo ven en Dios un estorbo para hacer lo que les da la gana.
Seguramente nos llamarán cualquier cosa cuando expresemos los valores del cristianismo, pero cuando creemos que son los Valores que Dios nos ha pedido vivir, y nos ha mostrado que ese es el Camino de la Vida Verdadera, entonces no nos importará que hablen mal de nosotros, porque sabemos por dónde y hacia dónde caminamos, porque intentamos ser coherentes con lo que decimos que creemos y por eso, a pesar de nuestros errores, intentamos caminar por la senda de la Voluntad de Dios, para que nuestros frutos sean buenos y verdaderos.
miércoles, 22 de junio de 2022
Por los frutos los conocereis
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