"Por tercera vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:
«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Siempre me ha gustado mucho este diálogo de Jesús con Pedro, un diálogo íntimo y personal, en el que se refleja la profunda relación que existe entre ellos, pero, sobre todo, es una imagen de la relación que tiene que existir entre nosotros y Dios: una relación de dos personas que se aman.
Eso es el cristianismo: una relación de personas que se aman, entre Dios y yo, y entre mis hermanos y yo, porque "quien le hace esto a mis pequeños hermanos a mí me lo hacéis", dijo el Señor.
Pero no entiendo un cristianismo que sólo sea "cumplir" normas específicas, sino que es un seguir, conocer, vivir y amar a una Persona: Jesús, segunda persona de la Santísima Trinidad, Dios-Hombre.
"Si me amais cumpliréis mis mandamientos", nos decía Jesús. Sólo si le amamos podremos cumplir su Palabra, pero por amor a Él. Porque muchas veces que sólo cumpliendo los mandamientos no llegamos a vivir lo que Dios nos pide, porque dejamos de lado la Ley del amor, por sólo cumplir con la letra de la Ley.
Por eso, este diálogo de amor entre Pedro y Jesús, tiene que ser también un diálogo que hacemos cada día nosotros con Él, para que el Amor sea la base, el centro y el fin de nuestro querer ser Fieles a la Vida que Él nos regaló con su muerte y resurrección.
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