Hoy no sabía con qué párrafo del evangelio quedarme, por eso me he quedado con todos los párrafos, e intentaré ir parte por parte, si es que me sale lo que tengo en mente...
"En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme». Él se levantó y lo siguió".
Jesús no necesita mucho tiempo para descubrir quién eres, Él pasa, mira y llama. No te da mucho tiempo para pensar en si lo quieres seguir o no. Si estás dispuesto te levantarás y lo seguirás, pero si no lo estás siempre habrá alguna excusa para quedarte sentado en tu sillón y seguir con tu vida como hasta ahora.
Por eso, Él mismo dice: "quien pone la mano en el arado y mira para atrás, no es digno del Reino de los Cielos", porque en cuanto miras hacia atrás ya no puedes ver hacia dónde va Jesús, porque no se detiene a esperarte, pues "el reino de los cielos sufre violencia y sólo los violentos lo arrebatan".
Los tiempos que vivimos desde su venida son tiempos extraordainarios y por eso necesita respuestas prontas y decididas, como la de Mateo: "él se levantó y lo siguió".
Porque después están, quizás no nos podemos quedar fuera de esta comparación, tampoco nosotros, los otros que mirando desde fuera lo que ocurre se ponen a criticar:
"Y estando en la casa, sentado en la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.
Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».
Jesús lo oyó y dijo:
«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “misericordia quiero y no sacrificio”: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
A veces no tenemos misericordia con los demás (a veces tampoco con nosotros) y por eso criticamos y descalificamos sin ponernos a pensar lo que puede haber en el corazón de mi hermanno, incluso en el mío mismo y por eso perdemos tiempo mirando el pasado y lo que hemos hecho o han hecho, y no lo que quiere Dios con migo o con mi hermano.
Cuando me siento en el sillón de los "inmaculados" me creo con derecho de señalar con mi "dedo puro" los defectos y pecados de los demás, sin embargo ahí está mi primer pecado, creer que puedo ser el juez y verdugo de los demás, sin darme cuenta que soy yo el que primero necesita que le sanen el corazón, para poder seguir al Señor.
viernes, 1 de julio de 2022
Lo sigo o lo critico?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.