martes, 19 de julio de 2022

Soy familia de Cristo?

«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y mi hermana y mi madre».
A veces creemos que con esgrimir un título: "yo soy cristiano desde siempre", "yo soy muy católico", "yo soy sacerdote", "yo soy religiosa", "yo soy...", es suficiente para hacer creer que tengo o que soy más que otros que no esgrimen sus títulos, y por eso puedo hacer lo que quiera, pues me creo que soy.
¡Pues no! "El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos", dice el Señor. Cuando alguien hace la Voluntad del Padre que está en los Cielos no le hace falta andar anunciando qué es o qué título tiene, sino que su vida ya es una tarjeta de presentación de quién es y de cómo vive.
Así como también nuestra forma de vivir, nuestras palabras, nuestra forma de dirigirnos a los demás, nuestra manera de comportarnos habitualmente cuando los demás no nos ven, son nuestra tarjeta de presentación y ¿qué es lo que dice esa tarjeta de presentación? Soy en verdad cristiano, es decir otro cristo, discípulo de Jesús y por eso vivo en la Voluntad de Dios...
Quizás los que nos vanagloriamos de tener un título de tal o de cual tendríamos que mirarnos frente al espejo de la Voluntad de Dios, y ver si realmente soy o no de Cristo, si soy o no familia de Cristo. Por que hoy los títulos se pueden comprar y plagiar, pero la vida misma no se puede disfrazar pues los disfraces se caen y se modifican con el tiempo, y siempre sale a relucir quien de verdad soy.
En este mundo que vivimos, hay muchas máscaras y muchas formas de tapar la verdad, pero, como dice el refrán: la mentira tiene patas cortas, y, en muchas casos, enseguida se nos ve el plumero de lo que en realidad somos.
Por eso, antes de que se nos caigan las máscaras de lo que no somos, pongamos nuestras barbas en remojo y pidámosle al Señor que nos ayude a vivir de acuerdo a la Voluntad del Padre, para que no sólo nos llamemos sino que en verdad seamos lo que tenemos que ser, aunque eso nos cueste lágrimas, pues lo no somos no siempre permenace para siempre.
Y ¿qué más queremos que el Señor nos diga que somos de su familia? pues, entonces, a intenar, cada día, hacer la Voluntad del Padre que está en los cielos.

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