De la carta de san Clemente primero, papa, a los Corintios.
Ya veis, queridos hermanos, cuán grande y admirable cosa es la caridad, y cómo
no es posible describir su perfección. ¿Quién será capaz de estar en ella, sino
aquellos a quienes Dios mismo hiciere dignos? Roguemos, pues, y supliquémosle que,
por su misericordia, nos permita vivir en la caridad, sin humana parcialidad,
irreprochables. Todas las generaciones, desde Adán hasta el día de hoy, han
pasado; mas los que fueron perfectos en la caridad, según la gracia de Dios,
ocupan el lugar de los justos, los cuales se manifestarán en la visita del reino
de Cristo. Está escrito, en efecto: Entrad en los aposentos, mientras pasa mi
cólera, y me acordaré del día bueno y os haré salir de vuestros sepulcros.
Dichosos nosotros, queridos hermanos, si hubiéremos cumplido los mandamientos de
Dios en la concordia de la caridad, a fin de que por la caridad se nos perdonen
nuestros pecados. Porque está escrito: Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le
apunta el delito y en cuya boca no se encuentra engaño. Esta bienaventuranza fue
concedida a los que han sido escogidos por Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo, a quien sea dada gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Roguemos, pues, que nos sean perdonadas cuantas faltas y pecados hayamos
cometido por asechanzas de nuestro adversario, y aun aquellos que han encabezado
sediciones y banderías deben acogerse a nuestra común esperanza. Pues los que
proceden en su conducta con temor y caridad prefieren antes sufrir ellos mismos
y no que sufran los demás; prefieren que se tenga mala opinión de ellos mismos,
antes que sea vituperada aquella armonía y concordia que justa y bellamente nos
viene de la tradición. Más le vale a un hombre confesar sus caídas, que
endurecer su corazón.
Ahora bien, ¿hay entre vosotros alguien que sea generoso? ¿Alguien que sea
compasivo? ¿Hay alguno que se sienta lleno de caridad? Pues diga: «Si por mi
causa vino la sedición, contienda y escisiones, yo me retiro y me voy a donde
queráis, y estoy pronto a cumplir lo que la comunidad ordenare, con tal de que
el rebaño de Cristo se mantenga en paz con sus ancianos establecidos.» El que
esto hiciere se adquirirá una grande gloria en Cristo, y todo lugar lo recibirá,
pues del Señor es la tierra y cuanto la llena. Así han obrado y así seguirán
obrando quienes han llevado un comportamiento digno de Dios, del cual no cabe
jamás arrepentirse.
viernes, 8 de julio de 2022
Seríamos dichosos
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