De la carta de san Clemente primero, papa, a los Corintios.
Escrito está: Juntaos con los santos, porque los que se juntan con ellos se
santificarán. Y otra vez, en otro lugar, dice: Con el hombre inocente serás
inocente; con el elegido serás elegido, y con el perverso te pervertirás.
Juntémonos, pues, con los inocentes y justos, porque ellos son elegidos de Dios.
¿A qué vienen entre vosotros contiendas y riñas, banderías, escisiones y
guerras? ¿O es que no tenemos un solo Dios y un solo Cristo y un solo Espíritu
de gracia que fue derramado sobre nosotros? ¿No es uno solo nuestro llamamiento
en Cristo? ¿A qué fin desgarramos y despedazamos los miembros de Cristo y nos
sublevamos contra nuestro propio cuerpo, llegando a tal punto de insensatez que
nos olvidamos de que somos los unos miembros de los otros?
Acordaos de las palabras de Jesús, nuestro Señor. El dijo, en efecto: ¡Ay de
aquel hombre! Más le valiera no haber nacido, que escandalizar a uno solo de mis
escogidos. Mejor le fuera que le colgaran una piedra de molino al cuello y lo
hundieran en el mar, que no extraviar a uno solo de mis escogidos. Vuestra
escisión extravió a muchos, desalentó a muchos, hizo dudar a muchos, nos sumió
en la tristeza a todos nosotros. Y, sin embargo, vuestra sedición es contumaz.
Tomad en vuestra mano la carta del bienaventurado Pablo apóstol. ¿Cómo os
escribió en los comienzos del Evangelio? A la verdad, divinamente inspirado, os
escribió acerca de sí mismo, de Cefas y de Apolo, como quiera que ya desde
entonces fomentabais las parcialidades. Mas aquella parcialidad fue menos
culpable que la actual, pues al cabo os inclinabais a apóstoles acreditados por
Dios y a un hombre acreditado por éstos.
Arranquemos, pues, con rapidez ese escándalo y postrémonos ante el Señor,
suplicándole con lágrimas sea
propicio con nosotros, nos reconcilie consigo y nos restablezca en el sagrado y
puro comportamiento de nuestra fraternidad. Porque ésta es la puerta de la
justicia, abierta para la vida, conforme está escrito: Abridme las
puertas de la justicia, y entraré para dar gracias al Señor. Ésta es la puerta
del Señor: los justos entrarán por
ella. Ahora bien, siendo muchas las puertas que están abiertas, ésta es la
puerta de la justicia, a saber: la que se abre en Cristo. Bienaventurados todos
los que por ella entraren y enderezaren sus pasos en santidad y justicia,
cumpliendo todas las cosas sin perturbación. Enhorabuena que uno tenga carisma
de fe, que otro sea poderoso en explicar los conocimientos, otro sabio en el
discernimiento de discursos, otro casto en su conducta. El hecho es que cuanto
mayor parezca uno ser, tanto más debe humillarse y buscar no sólo su propio
interés, sino también el de la comunidad.
lunes, 4 de julio de 2022
Buscar el interés de la comunidad
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.