¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.
Son muchas las veces que no nos damos cuenta o no nos acordamos o no queremos acordarnos de las cosas buenas que hemos vivido, o que las cosas buenas que hemos vivido es por que Dios ha sido bueno con nosotros. Tampoco nos acordamos o queremos darnos cuenta de todos los valores que tenemos, y nos fijamos más en los errores cometidos que en los aciertos vividos.
Hay momentos en nuestras vidas que nos cierran los ojos a las cosas buenas, a los valores, a lo que Dios ha hecho por nosotros y nos dejamos caer en la angustia y la desesperanza, simplemente porque una nube negra ha tapado la luz del sol. Y, aunque nos acordemos que siempre después de la tormenta viene el sol, no dejamos de mirar a la tormenta y de lamentarnos porque no hay sol.
No es que tengamos que ser tan optimistas que nada nos importa y que siempre tengamos que tener la sonrisa en nuestros labios y no importarnos los errores o desaciertos de la vida, sino que hay que encontrar el equilibrio y poder dar gracias, continuamente, por todo lo que hemos recibido y lo que tenemos en nuestras manos y corazón.
Pero, también es cierto, que hay temperamentos que siempre tienden a ver el vaso medio vacío, por eso el Señor nos llama la atención y nos hace ver que siempre Él pone el agua suficiente en nuestro vaso para que podamos beber y no desfallecer. Claro, como no vemos Su Mano cuando va llenando el vaso, no nos ponemos a pensar ¿quien llena el vaso de agua porque siempre hay agua para beber?
Y es ahí cuando tenemos que darnos cuenta que es Él quien siempre va cuidando que, aunque tropecemos y caigamos, nos tiende la Mano para volver a ponernos en pie y seguir caminando. Si miramos un poquito hacia atrás, sólo un poquito, vamos a descubrir que en muchos momentos de la vida nos ha llevado en Sus Brazos y nos ha sacado del pozo en el que habíamos caído, y que, cuando creíamos que no podíamos más siempre hemos podido seguir andando.
Por eso, como dice el refrán, "es de buen hijo ser agradecido", y ser agradecido al Padre es ser agraciado, lleno de Su Gracia para poder seguir viviendo en paz y felicidad cada paso del camino que nos lleva hacia Él.
martes, 12 de julio de 2022
Ser agradecido
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