martes, 31 de agosto de 2021

Dios te va a castigar...

"Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él.
Por eso, animaos mutuamente y edificaos unos a otros, como ya lo hacéis".
Muchas veces hemos escuchado o, quizás, hasta hemos dicho: Dios te va a castigar... Y no es cierto, Dios no castiga, los que nos castigamos somos nosotros mismos cuando nos soltamos de la Mano de Dios, y queremos hacer las cosas por nosotros mismos, porque nos hemos dejado llevar por nuestra soberbia, vanidad, orgullo, etc. Somos, muchas veces, incapaces de discernir o de aceptar que no podemos hacer la cosas de Dios sin Dios. Cuando nos hemos decidido a vivir en Dios o cuando hemos decidido llamarnos cristianos, entonces nuestra vida está en Sus Manos, nuestra vida tiene que ser un testimonio de Su Vida, pero nunca podremos ser testigos veraces si no hacemos lo que es Su Voluntad.
No son pocos los que estamos embarcados en un viaje conjunto, es decir: son parte de una comunidad, de una congregación, de un Grupo, de una asociación, etc., que lleva el nombre de católico pretenden vivir al margen de Dios. No digo que se hayan declarado ateos o agnósticos, pero sí que no tienen una vida de comunión con la Palabra y la Eucaristía, y, por eso, tampoco, con sus hermanos. Viven de acuerdo a sus proyectos que están, como diría el apóstol, empecatados pues sólo son proyectos humanos que no llevan a ninguna parte.
Así, nos exhorta san Pablo, para que nuestra vida adquiera un mejor brillo, pues sólo la adhesión a la Voluntad de Dios, nos da el verdadero brillo que tienen las Obras de Dios:
"Por eso, animaos mutuamente y edificaos unos a otros, como ya lo hacéis".
¿Qué animarnos mutuamente? Acompañarnos, exhortarnos, corregirnos, ayudarnos a caminar por el Camino de la Voluntad, que es un camino difíicl y arduo para el hombre de hoy, pero, como dice Jesús, no es imposible para Dios. Por eso, aunque nuestro ser humano nos diga que todo lo puede, sabemos, tomando de nuevo palabras de Jesús: "sin Él nada podemos", pues las cosas de Dios se hacen con y desde Dios, o solamente serán hechos humanos que querán mostrar la vanidad de los hombres.
Es cierto, no nos gusta corregirnos ni que nos corrijan (aunque lo digamos siempre que sí nos gusta), pero es un trabajo que nos ayudará a crecer, pues cuando aceptamos las correcciones crecemos, y cuando corregimos fraternalmente a nuestros hermanos también crecemos en el amor, en el cuidado del otro. Siempre confiando y contando que lo hacemos con la Gracia de Dios y desde la Voluntad de Dios.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.